El privilegio de ser amigo de una leyenda del béisbol

enero 19, 2021

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Ya no voy a decirle a su hijo Wílliam Berzunza Gómez, “salúdame por favor a la leyenda”. Me refería a Wílliam Berzunza León, el legendario beisbolista yucateco que falleció ayer en esta ciudad, con el que me ligaban lazos más allá de lo profesional.

Cuando Asís Cano Cetina, el joven, visionario director de Bienestar Social en la administración municipal de Mauricio Vila Dosal, y Carlos Sáenz Castillo, subdirector de Juventud y Deportes, me invitaron para que los ayude a integrar un grupo de personas conocedoras y amantes del béisbol para el consejo ciudadano de la Liga Meridana, al primero que invité fue a Wílliam Berzunza; al segundo fue a Russell Gutiérrez Canto, lamentablemente, ambos ya fallecidos, y luego al Profr. Mario Zapata Sosa.

El legendario Wílliam Berzunza León (izquierda) y el autor de esta historia flanquean al entonces alcalde Mauricio Vila Dosal, hoy gobernador de Yucatán, en la inauguración de la Liga Meridana en el campo de la colonia Bojórquez

Fui un privilegiado por contar con su amistad, más allá de la relación periodista-deportista, y por convivir varias veces en su casa en la colonia Jesús Carranza, en las reuniones del consejo, en los eventos de la Meridana y en una habitación de un hospital cuando, hace poco más de un año, se enfermó seriamente y  estuvo internado varios días.

En una ocasión en el comedor de su residencia, resolvimos un problema que se generó con los umpires (recuerdo que comimos “bolitas de queso” con café que llevaron Asís Cano Cetina y Carlos Sáenz Castillo) y fue Wílliam, con su experiencia, quien decidió la madera de los bates que se iban a comprar para la campaña 2017 del circuito. Y más tarde, Wílliam se encargó de “izar el banderín” de campeones en la casa de los Zorros de Pacabtún, monarcas de la edición anterior, como había sugerido Russell (decía que tal equipo iza el banderín, pero nunca se izaba).

Wílliam se mantuvo en el consejo ciudadano cuando la Meridana cambió de manos (con el alcalde Renán Barrera Concha y el director de Bienestar Social, Jesús Aguilar y Aguilar), aportando siempre sus conocimientos, acompañándonos en las reuniones pese a sus problemas de salud, enriqueciéndonos con sus conocimientos y contándonos sus historias.

Voy a extrañarlo. La Liga Meridana lo va a extrañar. Le hará falta al béisbol mexicano.

El presidium en una rueda de prensa de la Liga Meridana, en el Hotel Residencial. Sentados, de izquierda a derecha, Wílliam Berzunza, Asís Cano Cetina, Gaspar A. López Poveda y Carlos Sáenz Castillo. De pie, los timoneles de los equipos: Mercedes Esquer, José Vargas, Rubén Rosado, Tony Aguilera, Oswaldo Verdugo y Henry Ortega, mencionados en el mismo orden

 

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