Víctor Cervera y Everth Dzib sabían reconocer y honrar

diciembre 3, 2020

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Everth Dzib Rodríguez y Víctor Cervera Pacheco tenían claro el significado del verbo reconocer (que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda) y en alta estima a sus amigos, para los que, además, nunca escatimaron otros valores, como la lealtad, el respeto y la admiración.

Lo demostraron en muchas ocasiones y en varios escenarios.

Hoy quiero hablarles de lo que hicieron en el deporte, con dos contemporáneos del deporte.

EL ESTADIO CARLOS ITURRALDE

El nombre que se dio al hasta la noche inugural “Estadio Olímpico”, fue el secreto mejor guardado. Nadie sabía.

El gobernador Cervera, quien fue portero en el balompié yucateco, se aseguró que don Carlos estuviera junto a él al momento de descubrir la placa aquella lluviosa noche del 6 de junio de 1987, cuando se inauguró el inmueble, con la celebración del Torneo del Sol.

La cara de Iturralde se iluminó cuando leyó su nombre en la placa, nombrando al inmueble “Carlos Iturralde Rivero”.

Fue el reconocimiento pleno, justo, que le hizo el Gobernador, que ciertamente era su amigo, pero también fue un acto de justicia darle el nombre de Iturralde, el máximo exponente del fútbol yucateco hasta entonces, al máximo escenario de nuestro balompié.

EL ESTADIO “PELELE” COELLO

El caso del estadio ticuleño fue distinto. Coello ya sabía que el nuevo inmueble llevaría su nombre cuando se realizó la inauguración. Y como Cervera, el gobernador, Dzib Rodríguez, el alcalde, honró al amigo; le reconoció su valor. Ambos fueron claves en la coronación de los Zapateros de Ticul en el fútbol estatal de primera fuerza en el campeonato 1976-1977, equipo en el que Coello fue el orquestador y guía del equipo.

El profesor Everth me lo había contado, pero quise escucharlo de boca de “Pelele”.

“Vivía en Cancún y viajaba a Ticul algunos fines de semana”, dijo el ex atlantista (jugó en Primera División con los Potros en las campañas 81-82 y 82-83). En una ocasión pasé frente al Palacio municipal, me vio Everth se cercó y me dijo que le iba a poner mi nombre al estadio de fútbol que estaba construyendo. Le dijo que mejor no, que no era necesario y no lo merecía, entonces me dijo: ‘No te estoy preguntando si quieres; te estoy informando que así se llamará’, me dijo”.

Eran principios de 1983, cuando Ticul se alistaba para debutar en la Tercera División con la franquicia de los Tiburones de Progreso.

Y así fue.

Hoy, el “Pelele” es uno de los sitios emblemáticos de Ticul, un monumento a la amistad y un homenaje a un ciudadano ejemplar, tal como lo es el Carlos Iturralde.

 

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *