Similitudes en las carreras de Valenzuela y Arozarena

octubre 20, 2020

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Nunca me imaginé el 30 de agosto, cuando supe que los Rays llamaron de su campo alternativo a Randy Arozarena, estar en tiempos de la Serie Mundial hablando del jardinero cubano y mucho menos relacionándolo con Barry Bonds y Derek Jeter.

 

Ese día, Randy fue activado en lugar del “Cafecito” Martínez, en el inicio de unas semanas de ensueño, en una actuación y un recorrido que me recuerda mucho lo que sucedió con Fernando Valenzuela en 1981.

Y como Fernando en su momento, parece que no tiene techo.

Son muchas las coincidencias entre Arozarena y Valenzuela. Ambos estuvieron en Mérida antes de brillar y de jugar en una Serie Mundial. Randy durante el cierre de los campos de entrenamiento por el coronavirus; Fernando, aprovechando la huelga para venir a Mérida a la graduación como profesora de su futura esposa, Linda Margarita Burgos Metri. En esa ocasión también estuvo en la caseta de los Leones en el Parque Carta Clara. Recuerdo una foto con Fernando Villaescusa.

Un año antes de su irrupción estelar, ambos se tomaron la tan mentada “tacita de café” en las Mayores (Fernando en 1980 y Randy en 2019), cuando debutaron con Dodgers y Cardenales, respectivamente, com breves actuaciones.

En el plano deportivo, lo de Randy es comparable con lo que hizo Fernando en su primera temporada, cuando el mundo supo de él. El sonorense ganó sus primeros ocho partidos en fila, cinco de ellos por blanqueada, y terminó la campaña, también atípica como la de este año, con 13-7 en ganados y perdidos, con efectividad de 2.48.

Fernando brilló como ninguno en 1981, temporada que fue recortada por una huelga de peloteros. Randy lo hizo en este 2020, en una temporada también recortada, solo que esta a causa del covid.

En 1981, Valenzuela se convirtió en el primero y hasta ahora único pelotero en ganar el título al “Novato del Año” y el premio “Cy Young” al mejor lanzador de la Liga Nacional. Un recluta con un premio propio de un general de división.

Este año, por su enorme aportación en la Serie de Campeonato de la Liga Americana ante los Astros, el novato de los Rays, Arozarena, se llevó un premio reservado para las grandes estrellas, también propio de un general de división: el de Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, primer recluta, jugador de posición, en recibirlo.

En 1981, Valenzuela brilló con los Dodgers en la Serie Mundial ante los Yanquis de Nueva York, al apuntarse una victoria clave en el tercer choque del Clásico, que se llevaron los angelinos.

Este 2020, Arozarena jugará la Serie Mundial, con grandes expectativas, precisamente ante el equipo de los amores de Fernando.

Los dos tienen casas en Mérida, en la que el zurdo de Etchohuaquila pasa sus vacaciones invernales en ocasiones.

En 2017, Randy conectó dos cuadrangulares en una comisaría de Mérida, Caucel, cuando jugó con los Rockies en la Liga Meridana.

En 1983, cuando ya era una estrella de la Gran Carpa, Valenzuela bateó dos cuadrangulares en San Pedro Nohpat, una comisaría rural al oriente de Mérida, perteneciente al municipio de Kanasín. Fue un encuentro de una liga amateur en la que Fernando reforzó al equipo de sus concuños, Jorge Pinto y Ángel Carvajal. Valenzuela patrulló el bosque derecho, según recordó el ingeniero Pedro Vázquez, también concuño del “Toro”.

PARECE UN SUEÑO

¿Alguien pudiera haber imaginado a Arozarena persiguiendo récords de Barry Bonds y Derek Jeter? ¿O leer a periodistas relacionándolo con Ted Williams, porque éste bateó .200 en su carrera de postemporada (sólo había Serie Mundial), sin un extrabase?

El cubano está a un cuadrangular de igualar la marca de postemporada que ostentan Barry Bonds (2002), Carlos Beltrán (2004) y Nelson Cruz (2011), quienes batearon ocho, y con sus 21 hits en esta postemporada está a uno de la marca de un novato establecido por Jeter en los playoffs de 1996.

También, el jardinero de 25 años ya se convirtió en el cubano con más bambinazos es una postemporada, dejando en el recuerdo las marcas de Kendrys Morales, José Canseco y Tany Pérez.

Para conservar en la memoria algunas de las cifras de Randy que hablan de su gran aportación:

Bateó siete jonrones en 23 encuentros durante la temporada regular y ya ha igualado esa cantidad en 14 desafíos de la postemporada.

Otras de sus impresionantes cifras en esta postemporada son: encabeza a los Rays en carreras anotadas (14, el que le sigue tiene siete), hits (21, once más que el siguiente mejor, que es Manuel Margot), triples (uno) y jonrones (siete, dos más que Margot, el segundo mejor).

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