Randy: Me siento como en familia

octubre 18, 2020

El “MVP”, el secreto peor guardado

Por AJ Cassavell, de MLB.com

SAN DIEGO – Randy Arozarena ni siquiera había visto el trofeo todavía, pero sus compañeros de equipo ya lo sabían.

Momentos después de que Manuel Margot concretó el último out en la victoria de los Rays en el séptimo choque de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, el sábado por la noche, estalló un grito a coro de un grupo de jugadores que celebraban eufóricos detrás del montículo del Petco Park. Arozarena se encontró en el centro de todo, y sus compañeros de equipo, recién coronados campeones de la Liga Americana, rompieron a coro: “¡MVP! MVP! MVP!”

Como lo ha hecho cada vez que Tampa Bay ha avanzado en esta postemporada, Arozarena bailó.

Momentos después, el secreto peor guardado se hizo oficial: Arozarena era el Jugador Más Valioso de la serie, el primer jugador de posición novato en la historia de la MLB en ganar un premio al “Más Valioso” de una Serie de Campeonato o de la Serie Mundial. Los únicos tres jugadores anteriores reclutas que ganaron uno fueron todos lanzadores: Mike Boddicker (MVP de la ALCS de 1983), Livan Hernández (MVP de la Serie Mundial y de la NLCS de 1997) y Michael Wacha (MVP de la NLCS de 2013).

Randy Arozarena, con el trofeo al Más Valioso. Foto cortesía Tampa Bay Rays

“Todo el trabajo que hicimos y todo lo que hicimos en la temporada (es) para estos momentos”, dijo Arozarena a través de un intérprete luego de la victoria de los Rays por 4-2 .

En siete juegos, Arozarena bateó ante Houston cuatro jonrones, un porcentaje de .321 y un OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de 1.152. Y lo mejor: sacó la casta cuando su equipo más lo necesitaba.

Después de haber perdido tres encuentros consecutivos y a punto de escribir una historia negra, Tampa Bay ingresó al partido del sábado con una gran necesidad de una chispa. Pronto la tuvo.

Arozarena caminó hacia el plato con un out y un corredor en los senderos en la primera entrada. Y conectó con un swing poderoso una recta que le envió Lance McCullers Jr. a la altura del muslo, enviándola con estruendo sobre la pared entre los bosques central y derecho.

“No tengo palabras que puedan describir lo que ha hecho, lo que ha significado para nosotros en esta postemporada”, dijo el mánager de los Rays Kevin Cash.

Ese batazo del cubano será uno de los jonrones más memorables en la historia de los Rays, y probablemente el más importante de los siete de Arozarena en esta postemporada. Ese es un récord de novato en los playoffs y está a uno de igualar la marca de postemporada que ostentan actualmente Barry Bonds (2002), Carlos Beltrán (2004) y Nelson Cruz (2011).

Los 21 hits de Arozarena en esta postemporada son uno menos que el récord de novato de playoffs de 1996 de Derek Jeter.

Luego de ser parte de un cambio múltiple en enero, la transformación de Arozarena ha sido asombrosa. Él acredita el ajuste a los Rays.

“Desde que me cambiaron, me siento como en familia”, dijo Arozarena. “Me recibieron con los brazos abiertos. Me dejan ser yo mismo. Me dejaron tener la libertad de estar ahí en el campo y ser el jugador que quiero ser”.

Como tal, Arozarena se ha convertido en una estrella de dulces movimientos, “swing” contundente, “retos de baile” y botas de vaqueros. Es tan cautivador por el estilo como por la sustancia. Hay muchos de ambos.

Primero, Arozarena conecta un jonrón de 416 pies para poner a su equipo adelante en el séptimo desafío. Luego, lleva su bate mientras corre a la primera base, lo lanza y se golpea el pecho. Eso anima, prende la caseta.

“Estoy muy feliz con este equipo, esta organización y el grupo de muchachos que tenemos”, dijo Arozarena desde el podio en el campo después del juego.

El viaje de Arozarena es extraordinario: de Cuba a México, pasando por el sistema de sucursales de los Cardenales, hasta ganar el MVP de la Serie de Campeonato con los Rays.

Hace dos meses, Arozarena estaba en cuarentena después de una prueba COVID-19 positiva. Comía pollo y arroz y hacía 300 flexiones todos los días. Debutó con los Rays el 30 de agosto.

Y desde entonces, Randy no ha dejado de batear. Compiló .281 de porcentaje, / .382 de porcentaje en base / .641 en slugging en 23 encuentros durante la temporada regular, antes de llevar su juego a un nuevo nivel en los playoffs.

“Nos hemos enfrentado a grandes lanzadores y grandes equipos”, dijo Arozarena. “Pero la pelota se ve bien”.

Debe ser. Arozarena batea de 63-21 (.333) en esta postemporada, y ha sido un gran apoyo a una alineación que se ha desplomado un poco. En términos inequívocos, los Rays le pidieron a Arozarena que los guíe a la ofensiva en ocasiones, y él ha hecho exactamente eso. Ahora, aquí están, a cuatro victorias del primer campeonato de la Serie Mundial en la historia de la franquicia.

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