Arozarena: Siento que represento a México

octubre 17, 2020

 

“Vivir en Mérida es como vivir en Cuba”, dice

Randy Arozarena es cubano, pero en el fondo, su corazón se ha entrelazado con el país que está a solo 30 minutos del Petco Park de San Diego, donde ha brillado en las últimas dos semanas con los Rays de Tampa Bay.

México es donde Arozarena, de 25 años, encontró un hogar después de huir de Cuba en un pequeño bote hace cinco años, donde nació su hija hace dos años y donde inició un viaje que lo llevó a las Grandes Ligas el año pasado. Y algún día espera portar el uniforme del país en competencias internacionales.

“Siento que represento a México”, dijo en español durante una entrevista reciente. “Tengo una hija en México, y lo haría en honor a ella y por la parte de mi carrera que pasé en México, y por todos los amigos que hice en México”, dijo en una amplia entrevista con James Wagner, de “The New York Times”.

En la larga entrevista, de la que publicamos una síntesis, habló de sus incios, de su actuación con Pinar del Río, de lo que lo decidió a huir de Cuba y de su llegada a Isla Mujeres, de donde se trasladó a Mérida, en junio de 2015. También dijo que en su primera temporada en Cuba ganó 4 dólares al mes y luego 38 dólares, también al mes.

En la nota, en la que no se dice nada de la preparación que recibió de los instructores yucatecos, Randy dijo que se conectó con Guillermo Armenta, entonces un cazatalentos de la MLB Scouting Bureau que también supervisaba el desarrollo de jugadores para los Toros de Tijuana de la Liga Mexicana. La nota dice:

La primera vez que Armenta trabajó con Arozarena, en Mérida, la ciudad más grande de la península de Yucatán, no muy lejos de donde Arozarena llegó por primera vez, vio el potencial atlético. Armenta dijo que un flaco Arozarena corrió por primera vez las 60 yardas en 6.9 segundos, tan rápido como un jugador promedio de Grandes Ligas. Finalmente mejoró su tiempo a 6.38 segundos.

Después de que le pidieran que entrenara a Arozarena unas cuantas veces más, Armenta lo convenció de que debía venir a Tijuana para desarrollarse en la academia de los Toros, que había enviado a otros prospectos a organizaciones de Grandes Ligas.

En la academia, dijo Armenta, Arozarena compartió zapatos y guanteletas para batear con otros prospectos durante los entrenamientos. Se sintió frustrado cuando los buscadores de la MLB lo vieron en los entrenamientos privados, pero se negaron a firmarlo.

Un día, dice la nota del “Times”, Armenta le hizo una broma a Arozarena: un equipo te firmará, dijo, si puedes caminar con las manos desde el plato hasta la primera base. Arozarena anunció que había hecho gimnasia en Cuba, se puso de manos y lo hizo.

“Pensé: ‘Wow, este niño es un súper atleta’”, dijo Armenta.

Tras ser firmado por los Cardenales, Arozarena hizo su debut en las Grandes Ligas con San Luis el 14 de agosto de 2019 y bateó .300 en 20 turnos al bate en 19 partidos. Tentados por el talento de Arozarena, los Rays lo cambiaron por su mejor prospecto de pitcheo en ese momento.

Su debut con los Rays este año se retrasó hasta el 30 de agosto debido a una prueba de coronavirus positiva. Mientras estuvo aislado, dijo, comía pollo y arroz, que era lo único que sabía cocinar, y hacía 300 flexiones por día. Y aunque no fue tutilar cuando fue llamado al equipo de los Rays, bateó .281 con siete jonrones en solo 23 partidos. En la postemporada, Arozarena ha sido de lejos el mejor bateador de los Rays.

Arozarena no estaría haciendo esto si no fuera por su tiempo de formación en México. En la academia de los Toros, creció no solo como jugador sino también como persona. Compañeros de equipo y miembros del personal lo ayudaron a comprar su primer teléfono celular y a abrir cuentas de redes sociales (ahora está activo en Instagram y organiza chats de Facebook con fanáticos).

“Es mexicano por su amor a la patria”, dijo Armenta sobre Arozarena.

Arozarena, quien nació en Arroyos de Mantua, un pequeño pueblo en la costa noroeste de Cuba, a cuatro horas y media en auto desde La Habana, dijo a “The New York Times” que le encanta vivir en Mérida porque es una ciudad tranquila y el clima cálido durante todo el año le recuerda a su isla natal.

Su familia también está cerca: su hermano, Raiko, juega para los Cafetaleros de Chiapas, un equipo de fútbol mexicano de tercer nivel, y su madre le prepara comida cubana con frecuencia, aunque su plato mexicano favorito son los tacos de carne asada.

“Vivir en Mérida es como vivir en Cuba”, dijo.

El único vínculo que siente con su tierra natal, dijo, es la familia y los amigos que dejó atrás y el pequeño pueblo donde nació “donde todos me conocen y todos me aman, y donde amaron a mi papá”.

Arozarena tiene algunas metas más: ganar una Serie Mundial, que su madre lo vea jugar en las Grandes Ligas en persona y convertirse en ciudadano mexicano. Dijo que ya había tomado el examen de ciudadanía y estaba esperando recibir una respuesta para solicitar un pasaporte. Tiene tiempo: el Clásico Mundial de Béisbol originalmente programado para 2021 se pospuso tentativamente dos años debido a la pandemia.

“Soy cubano, pero sería un honor para mí representar a México y a mi hija”, dijo.

 

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