Caciques en Federaciones y Asociaciones deportivas en México

julio 31, 2020

Por MIGUEL DURÁN FRITZ *

En México, la máxima autoridad que rige un determinado deporte organizado es la federación. Las federaciones deportivas aglutinan y están constituidas por la suma de todas las asociaciones estatales del país.

En un país donde prácticamente la mitad de la población vive con algún nivel de pobreza, es común que los atletas y entrenadores olímpicos apenas subsistan con sus becas y honorarios. El sueldo promedio de un entrenador o profesor de Educación Física apenas alcanza para subsistir.

Sin embargo, existe una dirigencia deportiva en las asociaciones y federaciones deportivas que generalmente, siendo honorífico su cargo (sin devengar ningún salario) y sin ninguna otra fuente de ingresos reportada, vive muy cómodamente o en la opulencia ¿Si son cargos “honoríficos”, por qué razón sus presidentes se reeligen infinitamente y se niegan a democratizar a las federaciones?

Pareciera que al proclamarse presidentes de federaciones se autonombran presidentes “cuasi” vitalicios.

El psicólogo yucateco Miguel Durán Fritz, con una gloria del boxeo mexicano y mundial, Ignacio Beristain, quien hoy festeja su cumpleaños

En la estructura y estatutos de una federación deportiva mexicana, el deportista y el entrenador no tienen representatividad ni participación real y directa, ya que no tienen derecho a voz ni voto para la elección de sus presidentes y dirigentes. La forma en la que está organizado y estructurado el deporte federado (o asociado) facilita que tengamos una “epidemia de caciques”, es decir, presidentes de federación o asociación con más de treinta años en el cargo. Por tanto, urge que se establezcan procesos para democratizar la elección de sus dirigentes.

En la gran mayoría de las ocasiones, el único mérito para que un presidente de federación o asociación se perpetúe en el poder es que sus incondicionales voten por él.

Incluso ha ocurrido que ciertas federaciones deportivas funcionen como “empresas familiares”, ya que predomina el nepotismo y tienen dentro de su estructura y organigrama a familiares y “amigos”, sin tener los méritos suficientes ni el perfil deseable para ocupar dichos puestos.

Por eso, en México ocurren cotidianamente casos en los que una persona que se inició como chofer en cierta federación deportiva, un día “amaneció” como presidente de dicho organismo.

También, existen muchos casos de padres de familia que nunca practicaron ningún deporte y que, por la práctica deportiva de su hijo, se hicieron presidentes de alguna asociación, siendo que al paso del tiempo “aparecieron” como presidentes de tal federación. Esa inverosímil situación puede ocurrir y ha ocurrido muchas veces, porque en México no existe ninguna legislación que regule el perfil mínimo deseable que deben cumplir los candidatos que aspiren a ocupar algún puesto como dirigentes deportivos.

Es imposible que el deporte organizado en México avance cuando tenemos presidentes de federación y asociación con más de veinte o treinta años ostentando el poder. Urge reformar la legislación deportiva del país para evitar los cacicazgos tan comunes, que tanto daño le han causado al deporte mexicano.

Igualmente, es necesario garantizar transparencia en el manejo de las finanzas de dichos entes deportivos, a través de controles internos y externos públicos, aun cuando se ostenten como Asociaciones Civiles (A. C.) y se nieguen a ser fiscalizadas escudándose en dicha personalidad moral.

En México, al no existir un marco jurídico- legal que facilite la rendición de cuentas de las federaciones deportivas, se propicia que éstas realicen cobros arbitrarios y excesivos que generalmente no pueden ser auditables ni fiscalizables. Por ejemplo, si “obligan” al deportista a pagar $4,000 para competir en un torneo que es “requisito” para participar en la antigua Olimpíada Nacional, el deportista no tiene más remedio que terminar pagando esa cantidad de dinero. De tal forma que varias federaciones deportivas operan a similitud del crimen organizado: cobrando cuotas excesivas obligatorias, desafiliando a un deportista o entrenador lo que significa su “desaparición” o “muerte deportiva”, extorsionando con vetar a tal gimnasio o club deportivo si no se “alínea” a los designios del dirigente, etc.

Ha llegado a suceder que inclusive entrenadores nacionales y directores técnicos de alguna federación, en contubernio con el presidente de dicha federación, “obligan” a solamente utilizar una marca determinada de ropa y equipamiento deportivo; en caso contrario, no se les permite competir y participar en el deporte federado a menos que utilicen “obligatoriamente” dicho material e indumentaria deportiva “autorizada”. En ocasiones, hasta han utilizado a la selección nacional de su deporte para obtener beneficios económicos sin transparencia alguna.

* Psicólogo del deporte. Actualmente trabaja con los Sultanes de Monterrey y antes estuvo con selecciones nacionales

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