Las lecciones de “Juan Fanático”

julio 8, 2020

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

A veces, decir “Lo siento” ante el fallecimiento de una persona es mero formulismo. O cortesía. Pero anoche, cuando me informaron del deceso de don Carlos R. Menéndez Navarrete, en verdad lo sentí. Lo dije en un post en Facebook ante la imposibilidad de hacerlo personalmente a sus familiares.

Porque en verdad lo sentí. Lo siento aún en este momento.

Durante los 27 años que fui jefe de la sección Deportes del Diario, recibí varias llamadas de atención de don Carlos, así como consejos.

Tenía que aceptarlos, no sólo porque venían del director del Diario de Yucatán, sino porque me los daba un baluarte de la crónica deportiva y el aficionado número uno de los Yanquis de Nueva York.

“Juan Fanático”, su seudónimo en las crónicas de los Leones de Yucatán en su primera incursión en la Liga Mexicana, sabía del tema. Había experimentado de todo, incluso la controversia que generó un comentario cuando Zacarías Auais bateó cuatro veces para doble matanza el 8 de agosto de 1957 ante los Diablos Rojos de México.

Yo era afecto a utilizar en mis crónicas muchas estadísticas. Que si fue la segunda ocasión en un mes que sucedía tal cosa; que si era la racha más larga de los Leones; que si los melenudos ganaron por “x” ocasión por una carrera en la temporada…

“Lo que sucede en el partido te da elementos suficientes para hacer una buena crónica; no es necesario recordar el pasado y utilizar el espacio (que en los medios impresos es escaso) para eso, cuando el mismo encuentro te da para redactar la crónica. Si te sobra espacio, adelante, pero si no, limítate a lo que ocurrió en el terreno”.

Otro sabio consejo fue: “No regales ni elogios”. Y tenía mucha razón, porque muchos somos afectos a colgar adjetivos a nuestros personajes en una crónica o en una entrevista.

También me aconsejó no repetir muchas veces los apellidos del entrevistado: … dijo Pérez González, añadió Pérez González, enfatizó Pérez González… Con una vez es suficiente.

También fue promotor de mencionar a las mujeres con su nombre de pila y sus dos apellidos en una información. Nada de “señaló González” ni mucho menos “la González”; mencionarla con su nombre completo.

*     *     *

Fue promotor de la publicación diaria de las “tirillas” de todos los encuentros de las Grandes Ligas (a dos columnas, a la izquierda en la página 2 de Deportes), esas que le encantaban leer a don Wílliam Abraham Dáger y al hoy gobernador, Mauricio Vila Dosal.

*     *     *

En mi vida, además de a mi padre y mis hermanos, sólo he besado a dos hombres: a don Carlos y a don Rodrigo Rodríguez Berzunza.

A don Rodrigo, en el festejo de sus bodas de oro, cuando lo felicité; a don Carlos, en una de las celebraciones del aniversario del Diario de Yucatán, cuando, con don Carlos en silla de ruedas, asistió al edificio de su casa a la celebración. Cuando me vio, sonrió y de sus ojos salieron unas lágrima; me acerqué y lo besé, en uno de los momentos más emotivos de mi vida.

*     *     *

Ya que hablamos de besos, sólo dos hombres me han besado (sin contar a mi padre y hermanos): Norberto Burke, en dos ocasiones, y el árbitro internacional argentino Héctor Baldasi.

Burke me saludó de beso cuando me encontré con él en la calle en una ocasión y cuando coincidimos en una inauguración en la unidad deportiva “Fernando Valenzuela”.

Baldasi, quien dirigió cuatro encuentros en el Mundial Sudáfrica 2010, lo hizo en la clausura de un seminario de periodismo deportivo organizado por la SIP en Buenos Aires, Argentina, en 2003. Los diplomas los entregaron Baldasi y José Basualdo, compañero de Diego Maradona en los Mundiales de Italia-90 y Estados Unidos-94. Yo esperaba que mi diploma me lo entregrara Basualdo, quien no repartía besos, pero me lo entregó Baldasi. Y fue un momento bochornoso para mí, del que fue testigo la licenciada Arcelia Becerra de Malacara, pilar de la Redacción del a.m. de León.

*     *     *

En mis clases de Lectura y redacción en el CERT, Campus Ciudad Caucel, siempre menciono a don Carlos Menéndez y lo pongo como un ejemplo, cuando les señalo a mis alumnos cómo don Carlos compartía sus escritos (generalmente la “Primera columna” y lo que opinaba don “César Pompeyo”) con personal de la redacción para que lean y verifiquen si los datos y nombres que escribió eran correctos, antes de publicarla.

Si don Carlos tenía esa humildad, así nosotros, les digo, debemos dar nuestros escritos para que otra u otras personas los lean antes de entregarlos.

*     *     *

Cuando estaba en preparación la salida de un tabloide deportivo (“El D”) en el Diario de Yucatán, don Carlos me llamó a su oficina (que siempre tenía las puertas abiertas para todos) y me preguntó:

-¿Qué sabes de la nueva revista de deportes?

-Nada –respondí.

Y me dijo inmediatamente:

-No puedo creer que Carlos (su hijo, promotor de la revista) no te hubiera hablado para compartirte ese proyecto.

*     *     *

Según don Carlos, los mejores cafés los preparaban doña Yoly, Maricela Castañeda y yo. Mera cortesía.

*     *     *

Cuando en 2010 organicé la Escuela de Periodismo Megamedia y noté que muchos de los participantes no sabían exactamente dónde estaban parados, fui a su oficina a pedirle que ofreciera  una plática acerca de la historia del Diario de Yucatán. No estaba muy convencido, pero finalmente aceptó. Y la sesión de una hora duró dos y los 30 lugares disponibles fueron insuficientes, cuando supieron que la cátedra la iba a impartir don Carlos.

Yo preparé un discurso para presentarlo. Y cuando comencé, con amabilidad me pidió que me callara. Y tuvo razón. ¿Que más podía decir de él? No le gustaban los elogios ni que se hablara de él.

Así fue, hasta sus últimos días.

 

 

Un comentario

  • Fabiola julio 12, 2020en4:08 pm

    Yo también leía esas dos columnas de resultados de las ligas mayores y recuerdo mucho cuando comentaba con usted los resultados en la puerta del Diario sobre la 60 mientras usted fumaba y yo entraba con mi torta del pavo feliz, jamás lo olicidare

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *