J.J. Pacho analiza en Oxkutzcab la gran campaña de los Venados

febrero 8, 2020

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Juan José Pacho Burgos está más que satisfecho (no completamente satisfecho) por la actuación de los Venados de Mazatlán en la campaña 2019-2020 de la Liga Mexicana del Pacífico.

Ciertamente, los Venados, al que pocas posibilidades les daban, incluso de superar el primer playoff, llegaron a la final y la perdieron, pero en el trámite de la temporada regular y los playoffs hubo situaciones adversas que se tuvieron que superar. Y Juan José lo hizo con astucia, ratificando su “status” de gran estratega.

La verdad, yo estaría completamente satisfecho. Porque perder en la final en siete desafíos ante un equipo poderoso como lo fueron los Tomateros de Culiacán, luego de eliminar, en ese orden, a los Naranjeros de Hermosillo de Vinny Castilla y a los Yaquis de Ciudad Obregón del “Mánager del año”, Sergio Omar Gastélum, es para lanzar “voladores” de júbilo en plena plaza principal de Oxkutzcab.

Viendo cómo estaban los Venados, fue en verdad una hazaña. Fue heroico.

“Todos los peloteros se entregaron y mostraron gran profesionalismo”, dijo Juan José, piloto de los Venados, quien el jueves llegó a Oxkutzcab a pasar unos días con su madre, al evaluar la campaña de los Venados. “A la final con Culiacán llegamos muy cansados; el playoff con Ciudad Obregón fue intenso”, agregó sin pretender justificarse.

Juan José Pacho Burgos (izquierda) y el gobernador Mauricio Vila Dosal

Luego de intentar componer el verano pasado a un equipo (Generales de Durango) que no tenía ni pies ni cabeza, el yucateco asumió el timón de los Venados en la Liga Mexicana del Pacífico, en una competencia que parecía dispareja por el poderío, en todos los aspectos, de otros equipos, como los Yaquis, los Naranjeros, los Tomateros y los Charros de Jalisco.

Pero poco a poco, Pacho y la vergüenza deportiva de sus muchachos, equilibraron la competencia, tanto que la batalla final se tuvo que definir en un séptimo partido.

Su trabajo en el verano como timonel de los pobres Generales le permitió a Juan José volver al terreno y ver de cerca de los peloteros en desarrollo. Uno de ellos fue Edgar Torres, a quien convirtió en abridor, le dio confianza y el zurdo finalizó como uno de los abridores estelares de los Venados e, incluso, refuerzo de los Tomateros en la Serie del Caribe que acaba de finalizar, en la que dejó en un hit a Colombia, con una base y seis ponches en siete entrada y dos tercios. Además fue incluido en el equipo ideal, en lo que fue la “graduación” de Edgar en el béisbol con un padrino de lujo: Pacho.

“Lo hice abridor (de tiempo completo) y ya lanza como gente grande”, dijo acerca de Torres, a quien los Venados adquirieron un año antes de los Naranjeros.

Juan José, con su madre, doña Boshita Burgos viuda de Pacho y con el uniforme que lleva tatuado en el cuerpo

Esta campaña, los bonos de “J.J” se revalorizaron. La novena mazatleca estuvo inmersa en muchos problemas y Pacho los resolvió. Además de su astucia y el conocimiento del pelotero y del pasatiempo, tuvo que hacer trabajos de ingeniería para reconstruir un equipo que se fue cayendo en pedazos y por el que muy pocos (entre ellos Juan José y sus peloteros) creían.

“Tuvimos problemas toda la temporada, pero a fin de cuentas salimos adelante”, dijo el oxkutzcabense, quien a poco de llegar a su pueblo el jueves casi a la media noche, cenó con algunos amigos panuchos y salbutes.

Para Pacho este invierno no sólo fue dirigir en el terreno; fue también estar pendiente de las estadísticas para tomar decisiones y ayudar a la oficina.

“Me traen a Matt Clark y no me gustó, con todo y que había bateado un homerun ante Estados Unidos para dar a México el pase a los Juegos Olímpicos”, señaló acerca del ex melenudo, de quien tuvo que prescindir luego que en 15 días con los Venados “apenas bateó para .090”.

También se incorporó Alex Liddi, “pero llegó in entrenar y bajo en forma física”.

Brian Hernández fue otro caso. “No podía hacer jugadas con él por lento y lo cambiamos”.

Pese a ser uno de los estelares y consentido de la fanaticada del puerto, Hernández fue enviado a los Águilas de Mexicali. “Bateaba para .295, pero en 190 veces sólo tenía siete producidas”, dijo el timonel.

Los problemas de los Venados se agudizaron con la lesión del lanzador Carlos Morales y con la orden de los Mets de Nueva York para que deje de lanzar su jugador Francisco Ríos, y con la desafortunada temporada de Irvin Delgado, quien terminó con un pobre 1-7 en ganados y perdidos.

Además, hubo una crisis que se manejó bien por Pacho y el gerente deportivo Jesús “Chino” Valdez.

“Senté una vez a Jeremías Pineda porque estaba mal y no le pareció. Lo habían ‘agarrado’ 13 veces fuera de base (atrapado robando o en reviradas) y era el líder de ponches recibidos; cuando volví a enviarlo a la banca, dejó el equipo. Habló con la directiva y dijo: o yo o el mánager”.

Usted ya sabe cómo concluyó el sainete del dominicano, quien pasó en su casa el fin de año mientras Pacho preparaba el playoff.

Juan José y el “Chino” Valdez hicieron algunos movimientos que reconstruyeron a lo Venados, aunque antes tuvieron una incorporación que fue clave, la de un pítcher al que Pacho llamó en la entrevista con arrobadeportes, “un guerrero del béisbol”: Mitch Lively.

Luego de lanzar con los Elefantes Chinatrust Brothers en Taiwán, Lively se reportó a los Venados a mediados de noviembre y su concurso fue determinante.

Atraparon libre a Chris Roberson, “quien jugó como un novato”, y trajeron de los Sultanes a Issmael Salas. A cambio de “Mailo” los Venados enviaron a los regios al joven Roberto Valenzuela.

En el terreno, Pacho hizo ajustes, en especial con Edson García, uno de los peloteros importantes, pues lo mismo jugó el infield que los jardines, y en los “drafts” obtuvo al zurdo Juan Pablo Oramas y a Tiago da Silva, a quien obtuvo por necesidad, ya que las lesiones afectaron su bulpén. “Íbamos por Paulo Orlando, pero tuvimos que seleccionar a Tiago”, indicó.

“Fueron importantes los movimientos que hicimos; tú sabes cómo me gusta jugar; me gusta el béisbol de fundamentos, el de los toques de bola, el de batear y correr y así jugamos. No podíamos esperar el batazo grande”, dijo.

Pacho destacó el buen desempeño de los Tomateros de Culiacán en la Serie del Caribe 2020, en la que fueron eliminados al caer 1-0 ante los Cardenales de Lara, campeones de Venezuela.

“Culiacán fue superior a Venezuela, pero le faltó batear con oportunidad. Creo que en ese partido faltó el “Háper” (Juan Carlos Gamboa); también (Antonhy) Giansanti jugó lesionado y no pudo ayudar”.

Y remató:

“Cuando te eliminan, todo se va para abajo”.

Pacho Burgos, quien tiene en su haber dos coronas de Serie del Caribe, regresa el miércoles a Mazatlán para incorporarse a sus labores como director de la academia municipal de béisbol y, si lo invitan, a participar en el Carnaval de esa ciudad en el carro alegórico de una de las empresas patrocinadoras de los Venados.

Gran mariscal en el diamante y quizá gran mariscal en las carnestolendas.

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