Hoy son solo recuerdos…

enero 26, 2020

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Quizá no lleguen al “status” de símbolos del deporte yucateco. O de joyas. Bueno, una de ellas sí, al menos para mí.

Hace algún tiempo, un locutor mencionó en la radio un disparate: señaló como un símbolo de Mérida “La casa de la 500”. Quizá lo que les presentaré a continuación no sea tan disparatado como lo que dijo el locutor acerca de la residencia de la famosa cortesana; se trata de tres instalaciones que han significado algo (una de ellas, mucho) para el deporte yucateco, que hoy son sólo recuerdos.

No hablamos de la Plaza de toros Mérida, próxima a celebrar radiante su aniversario 91, ni de la Plaza El Patio, construida en terreno del Parque Carta Clara, donde los Leones izaron el primer banderín de su historia y donde el mundo del béisbol conoció a Fernando Valenzuela; me refiero a la que fue la catedral del básquetbol yucateco, la cancha del edificio central de la UADY, el Gimnasio Vigor y Fuerza del barrio de San Juan y la nevería “Las delicias del deporte”, que estaba ubicada frente a la entrada principal del Estadio “Salvador Alvarado”. Las tres ya son historia.

LA CANCHA DE LA UADY

¿Cuántos héroes del cemento nacieron y crecieron en esa cancha? ¿Cuántas emociones se vivieron desde sus tribunas de concreto y desde los balcones de las aulas de la Facultad de Derecho?

El clásico Tec-Universidad, las batallas con Piratas, San Diego Tekax, Santitos, entre otros dieron vida a esa instalación, hoy en ruinas y destinada a otros proyectos en la sede principal de la Universidad.

Con “Colitos” con su trombón y su charanga en las gradas, con el Profr. Manuel “Colorado” Paredes Lara dirigiendo a la UADY (en los 60’s y 70’s eran Pumas) vimos a las grandes figuras de la época, como Jalil Xacur Salazar, Enrique “Yaqui” Irabién Arcovedo, Tito Ortega Marín, Félix (“El Negro” o “Caoba”) López Herrera, Everth Dzib Rodríguez, Leonel Cetina Laucirica, Ariel Sosa Farjat, Hérberht Salazar, Ramón Cupul Díaz, Armando “Mandy” López, Badí Burad, el “Chechón” Jiménez y a los recientemente fallecidos, Raúl Rodríguez Berzunza y Eloy Cáceres Delgado, entre otros.

Cientos de historias y esfuerzos en un pedazo de terreno abandonado y en ruinas.

Lo que queda de la inolvidable cancha de la UADY

CUNA DE BUENOS ATLETAS

Cerca de cumplir 40 años, el mismo que lo fundó, lo cerró.

Raúl Cimé Espadas fundó el 15 de septiembre de 1980 el Gimnasio Vigor y Fuerza, en el Parque de San Juan, en una ubicación que permitía a la gente de la periferia de la ciudad hacer ejercicio en esa instalación. Eran tiempos en los que los gimnasios de pesas eran escasos, especialmente en las colonias de la ciudad.

Ahí surgieron varios competidores destacados del fisicoconstructivismo yucateco, como Adolfo Cortazar, el propio Cimé Espadas, varias veces campeón estatal en veteranos, y las damas Gabriela Ku, Dalia Bojórquez y Pilar Guillermo.

Las hijas de don Raúl, Evangelina y Clarita Cimé Mézquita, colaboraron para el crecimiento del gimnasio y siguieron con la promoción de ese deporte en otros escenarios.

El Gimnasio Vigor y Fuerza del Centro es hoy sólo recuerdos

VISITA OBLIGADA

Ir a “Las delicias del deporte” era casi una obligación.

Antes o después de jugar, entrenar o ver algún evento en el Estadio “Salvador Alvarado”, tomar un refresco, comprar una golosina o un “granizado” (de coco, por favor) en esa nevería, era parte de la visita a la Catedral del deporte.

En ese lugar, el profesor Hugo Carrillo nos invitó, a Fernando Valenzuela y a mí, a sendas Coca-Colas, luego del entrenamiento que el entonces delgado lanzador de los Leones, futura estrella de las Grandes Ligas, ofreció a los niños integrantes de la selección Yucatán que se alistaban para un campeonato nacional.

Durante más de 40 años, Camilo atendió la instalación, que hoy, con nuevo dueño, sigue ofreciendo productos alimenticios, pero ahora más saludable.

Ya no hay “Charritos” ni “Churritos”.

¿Alguna vez estuvo ahí?

Aquí estuvo durante 40 años (¿o más?) “Las delicias del deporte”

 

Un comentario

  • Ricardo blanquet enero 26, 2020en2:50 pm

    Lugares inolvidables en dos de ellas pasé parte de mi vida

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