Miguel Canto y yo

enero 8, 2020

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Hay muchos momentos y detalles que hacen que Miguel Canto Solís sea una de mis personas favoritas.

En un día como hoy de hace 45 años, Miguel ascendió al trono de los pesos moscas del CMB, cuatro meses y ocho días antes de mi ingreso a la sección Deportes del Diario de Yucatán. Y ya sea como reportero o como editor, desde ese 15 de abril de 1975 cuando comencé a laborar en el Diario, se inició una relación profesional que hasta hoy se mantiene vigente.

Fui el único que estuvo con Miguel en sus dos retiros, el primero en Cancún, en la inauguración del Restaurante Los Almendros (no me olvido, en la Avenida Bonampak), a la que asistió su mentor Jesús “Cholain” Rivero, y el segundo, por cierto muy triste, cuando en el vestidor del equipo visitante del Parque Carta Clara me dijo que hasta ahí llegaba (24 de julio de 1982), luego de recibir una felpa ante el joven capitalino Rodolfo “Colorina” Ortega.

Durante muchas tardes asistí a sus entrenamientos en el gimnasio que estaba frente al Parque Carta Clara, donde lo vi boxear varias veces con Mariano Garma y escuché las sabias letanías de Rivero.

A Miguel lo admiro y aprecio.

Lo admiro porque fue el 19º boxeador mexicano en conquistar un título mundial de boxeo (mosca del CMB, el 8 de enero de 1975), porque fue campeón nacional y porque fue inspiración para otros yucatecos que después de él sentaron sus reales en tronos universales.

Y lo aprecio por la sencillez y humildad que demostró en su época de gloria y sigue demostrando hasta hoy.

Permítame compartirles algunos momentos y detalles en los que coincidimos:

Dos jóvenes a finales de los 70’s: Miguel Canto (izquierda) y el autor de esta historia

ES EL MÁS GRANDE: Cuando me preguntan quién es el deportista yucateco más grandes de la historia, sin dudarlo respondo: Miguel Canto Solís, el primer atleta nacido en Yucatán en ascender a un trono universal.

Pero no sólo ascendió, sino perduró, dio brillo a su corona y logró detalles importantes. Vea algunos de ellos:

Sostuvo 18 combates por un título mundial, 17 de los cuales se resolvieron por decisión (las peleas eran a 15 asaltos).

Fue el primer yucateco con un nicho en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional en Canastota, Nueva York.

En su carrera sostuvo 742 asaltos en 73 combates, muchos más que Cassius Clay, quien peleó en 548 rounds en 61 peleas.

CRONISTA INTERNACIONAL: Por Miguel fui internacional (broma): En septiembre de 1977, redacté la crónica para la agencia estadounidense United Press International (UPI) de la pelea celebrada en el Parque Carta Clara entre Miguel y el retador chileno Martín Vargas. El yucateco ganó por puntos en 15 asaltos y yo un chequecito en dólares.

UNA DE MIS NOTAS TRISTES: Sin duda, fue duro para mí llegar a la redacción del Diario de Yucatán y sentarme a redactar la que, finalmente, fue la última pelea de Miguel en su carrera. Y fue difícil por la forma en la que Rodolfo “Colorina” Ortega puso en evidencia la decadencia del astro yucateco, a quien venció por nócaut técnico en nueve asaltos, el 24 de julio de 1982 en el Parque Carta Clara. Esa noche, Freddy Castillo obtuvo la corona mosca de la AMB al derrotar a Prudencio Cardona y en la velada triunfaron Lupe Madera, Luis Enrique Keb Baas “Babe Luis”, “Lalo” Acosta y Carlos “Calín” Castro. El único yucateco que perdió fue el que más brillo le ha dado a la Fistiana yucateca.

CHOFER DE LUJO: Miguel condujo su camioneta en la que “Cholain” Rivero, dos amigos de ambos y yo viajamos a Cancún para la inauguración del Restaurante Los Almendros de don Rubén González, amigo de “Cholain”. Al día siguiente, el Diario de Yucatán tituló a ocho columnas en la primera plana de Deportes: “Canto baja para siempre del ring” (lo que finalmente no sucedió, pues meses después, con su hermano Carlos en su esquina, regresó a la actividad), con una foto a cuatro columnas en la que aparecemos Miguel y yo.

MI DEBUT EN EL BOXEO: La primera vez que asistí a una función de boxeo fue el 13 de febrero de 1974, cuando Miguel venció por nócaut técnico en cinco giros al estadounidense Tony Moreno, en la Plaza de toros Mérida. El boleto me lo obsequió Manuel Gómez Manzano, en ese entonces, presidente de la Sociedad Estudiantil Tecnológica (SET).

LO VI PITCHEAR: A Miguel lo vi en la loma de los Venados de San Canto (Santiago Canto, su padre) en la liga de béisbol de primera fuerza de la colonia Dolores Otero. No lo hacía mal, aunque era mucho mejor boxeador.

LA RAZÓN: El abogado José Canto Presuel (que no tiene nada qué ver con el “Maestro de la Industrial”) me pregunta por qué no me olvido de la fecha de la coronación de Miguel. La respuesta es simple: ese día nació su sobrino Israel Antonio Montejo Canto, hijo de don Antonio Montejo Bermúdez y doña Elena Mercedes Canto Solís, quien antes de ingresar al quirófano para el alumbramiento escuchó en un radio portátil que su hermano se había coronado en Sendai. Israel es mi yerno (en otras palabras, soy el suegro del sobrino del campeón) y por eso la fecha no se me olvida.

Foto que nos tomaron hace tres años, en una reunión familiar. Aquellos jovenazos de los 70’s comenzaban a perder el cabello

Cuando Miguel Canto hizo sentir orgullo a los yucatecos, hace 45 años

Un comentario

  • Elena enero 10, 2020en1:39 am

    Muy bellos recuerdos y momentos que vivieron juntos 🥊

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