Jonás Garibay emula a dos Valenzuela

julio 11, 2019

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

El debut de Jonás Garibay Gaucin, de 19 años, hizo recordar a los viejos aficionados (dejémoslo mejor, a los antiguos aficionados) de los Leones de Yucatán los estrenos de dos jovenazos, que debutaron con la franela yucateca como abridores, por coincidencia, con el mismo apellido pero un futuro diametralmente distinto: Fernando Valenzuela (1979), a los 18 años, y Aurelio Valenzuela (1995), a los 17.

Y también por coincidencia, con el mismo hombre en el timón de los rugidores: Carlos Paz González.

Eso en México se puede considerar algo insólito, pues generalmente a los reclutas los debutan como relevistas.

De Fernando no hay nada qué decir, a 40 años de su estreno como abridor con los melenudos. Todo mundo sabe lo que hizo y el legado que dejó, tanto, que su número 34 con los Dodgers de Los Ángeles y los Charros de Jalisco acaba de se retirado de todos los equipos del circuito veraniego.

Pero la historia de Aurelio, es similar a la del hijo de Salvador Garibay, llamado horas antes de la sucursal del club en la Liga Norte para abrir en lugar de Miguel Peña .

Aurelio fue parte de un programa de captación y desarrollo de talentos implementado por el añorado propietario del club, Gustavo Ricalde Durán, y ejecutado por Roberto Pérez Aguilar, a poco de tomar la administración de los rugidores el creador de empresas como Proveedora del panadero, Súper Maz y Dunosusa.

Con los jóvenes peloteros los Leones integraron dos equipos de prospectos mayores de 16 años: los Leones verdes (con jugadores reclutados fuera de Yucatán) y Leones naranjas (con peloteros yucatecos), que además de los adiestramientos diarios, jugaban en la Liga Instruccional Yucatán los fines de semana.

Pues resulta que a causa de la lluvia, que impidió la realización de un partido en el Kukulcán entre los Leones y el Águila de Veracruz, se programó una doble cartelera para el domingo. Los Leones tenían problemas con su pitcheo abridor, así que el timonel cubano fue en busca de uno de los reclutas de los Leoncitos verdes que le había llamado la atención.

El equipo jugaba en Umán y Paz fue hasta ahí para decirle a Aurelio Valenzuela que no lanzara y que se reportara antes de las cinco de la tarde al Kukulcán, porque iba a abrir en la Liga Mexicana.

Fernando Valenzuela (izquierda) debutó en la Liga Mexicana como abridor en 1979, y 40 años después lo hizo Jonás Garibay

Ya se imagina usted, apreciado lector, la emoción de Aurelio y la de todos sus compañeros.

Horas más tarde, el joven Valenzuela, como 16 años antes había realizado otro joven Valenzuela ante los Cafeteros de Córdoba, abría por los Leones. El mochiteco lanzó poco más de cinco entradas en un partido pactado para siete rollos y se apuntó la victoria.

Debo confesar que yo estaba muy emocionado por esa actuación de Aurelio. Lo conocía bien, pues mi hijo Franz López Mena era parte de los Leoncitos Naranja y muchas veces coincidimos.

Pero los que más alegres estaban eran sus compañeros. Verdes y Naranjas, sentados detrás del plato, disfrutando el gran momento de uno de sus compañeros, que era suyo también, que demostraba que se podía confiar en esa generación de peloteros.

En la pausa previa al segundo partido conversé con uno de esos jovencitos, un joven alto y flacucho: Alan Quintero, quien habló de la alegría por el debut de Aurelio y su victoria.

Con ese equipo estaban peloteros históricos de la franquicia, como Ray Torres, Nick Castañeda, Juan José Pacho, Juan Carlos Uribe y Mercedes Esquer, y jóvenes yucatecos y reclutas formados aquí, como Emeterio Llanes, Francisco Acosta, Daniel Martín, Sergio Rubio y Gabriel “Diablito” Magaña. También en algún momento estuvieron Orlando y Sóstenes Verdugo.

Aurelio dejó la loma en la sexta entrada envuelto en una ovación, pero nunca más volvió a abrir. Eese año intervino en otros seis encuentros, todos como relevista, y compiló 1-0 (el triunfo de su debut) en ganados y perdidos, 6.23 en PCLA, 13 episodios lanzados, con 15 hits admitidos y 16 carreras (nueve limpias), con tres ponches y siete transferencias.

Luego de ese año, Aurelio nunca fue invitado de nuevo por los Leones. Y Alan Quintero debutó con los melenudos en 1996, en el que fue el inicio de una larga carrera en la Liga Mexicana.

Garibay Gaucin admitió seis incogibles y tres carreras (dos limpias), sin base y con siete ponches, en cinco entradas de trabajo. No se sabe cuándo volverá a la loma, pues ayer fue desactivado.

Sólo como una referencia: Jonás ya hizo lo que nunca realizó Óscar Rivera, uno de los lanzadores históricos de los Leones. Rivera, autor de un juego perfecto con las fieras, único en postemporada (2005) en la LMB, en sus tres primeros años como melenudo (2001, 2002 y 2003) intervino en 71 partidos, con apenas uno como abridor, en 2002.

Reencuentro en Torreón: Jonas y su padre Salvador Garibay, hoy coach de Unión Laguna. La foto es de Eddie Baeza

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