Estrella de la película “Moneyball” en el Kukulcán

abril 12, 2019

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Dos escenas de la película “Moneyball” nunca fueron reales: cuando Jeremy Giambi bailó sobre una mesa y cuando Billy Beane (Brad Pitt en la cinta) rompió con un bate un radio en los vestuarios.

“Nunca escuchamos música luego de una derrota”, dijo el venezolano Ramón Hernández, receptor de aquellos Atléticos de Oakland, de los que se hizo la famosa película. “Por eso no pudo Beane romper un aparato”.

“Moneyball” es un filme basado en la historia real de Billy Beane, gerente general de los Atléticos de Oakland, que utilizaba las estadísticas avanzadas para fichar jugadores y para modificar sus hábitos, como hizo con el hoy coach de banca de los Diablos Rojos de México, Ramón Hernández.

Ramón Hernández, ayer en el Kukulcán

“Beane me fue a ver y me hizo una apuesta: cada vez que bateara a la banda contraria (Hernández batea a la dercha) con un pitcheo afuera, me pagaría 50 dólares”, pero cuando el receptor jalara sus batazos, éste debía entregarle 50 dólares a Beane.

“Me sirvió de mucho esa apuesta”, dijo Hernández ayer, antes del tercer choque de la serie entre los Pingos y los Leones de Yucatán en el Parque Kukulcán. “Mejoré en la dirección de mis batazos”.

Ramón fue uno de los elementos de los Atléticos de Okland de 2001, cuya actuación dio pie a esa película, nominada a varios premios, incluidos el Óscar, dirigida por Bennett Miller. Los aficionados al béisbol seguro la vieron.

Beane iba a las giras de los Atléticos y le hizo la propuesta a Ramón cuando estaban en Cleveland y de inmediato trató de hacerlo.

“Eso fue un día en Cleveland y traté de comenzar a hacerlo de inmediato”, recuerda Hernández, una ex estrella de las Grandes Ligas que asombra por su humildad.

Fue en una calurosa noche en el Jacobs Field en agosto de 2002 (cuando Beane le hizo la apuesta) y Oakland comenzó ese día una racha de triunfos inimaginable en los anteriores 103 años de historia de la Liga Americana: 20 triunfos consecutivos.

“Durante toda la temporada Hernández ha estado tratando de llevar la bola a su banda, fallando la mayoría de las veces, rectas afuera. Ha sido un completo fracaso a la ofensiva y no pudo cumplir con las grandes expectativas que la gerencia de los Atléticos tenía con él”, relata Michael Lewis en el libro que dio pie a la historia y a la cinta.

Hernández había llegado al Juego de Estrellas con una decepcionante línea de .223 AVG/.292 OBP/.327SLG.

“Eso me dio la oportunidad de tratar de mejorar a Ramón”, refiere Beane en Moneyball. “Era una manera subversiva de sacarle toda esa basura sin que se diera cuenta”.

Hernández, quien se encontraba en su tercera campaña completa con Oakland, asumió el reto y comenzó a cambiar sus hábitos en la caja de bateo. Todo era para bien de él y de los Atléticos.

“Conecté varios batazos hacia la banda contraria”, afirma Hernández. “Y eso me ayudó bastante. Porque descubrí que podía aprender a irme hacia el otro lado del campo. En ocasiones simplemente te sale, haces un buen contacto y la bola se dirige al jardín derecho. La apuesta me ayudó a descubrir que podía hacerlo cuando quisiera, me obligó a reaccionar con pitcheos afuera. Así que, poco a poco, fui reconociendo cuáles envíos podía batear para allá y cuáles no”, dijo el receptor venezolano en una entrevista con Letrasdeportes el 18 de Noviembre de 2013.

La estretagia de Beane había funcionado con el máscara venezolano.

Las estadísticas avanzadas, desarrolladas por James, que le dio la pauta a Beane, que cambiarían para siempre el juego, habían funcionado.

“Desde ese instante, comencé a esperar la pelota un poco más. Por eso en ocasiones doy muchos fouls atrás, dejo que la pelota corra un poquito más. Trato de ver la bola hasta el final. De esa manera reconozco mejor lo que viene y reacciono”, dijo en una entrevista con Letrasdeportes.

Hernández conectó un par de dobles hacia el right field y remolcó dos carreras en el partido que Oakland ganó 12-11 a los Reales de Kansas City, en el noveno capítulo con un jonrón del emergente Scott Hatteberg, para establecer un récord de 20 triunfos consecutivos, el 4 de septiembre de 2002.

¿En esa racha histórica, en cuántos partidos estuvo tras el plato?

“Creo que en 18 o quizá en 19”, dijo en el Kukulcán el jueves, mientras observaba la práctica de bateo de los Diablos.

En el mes en el que los Atléticos consiguieron 17 de las 20 victorias de la racha, Ramón bateó para .273. Y al finalizar la racha de 20 triunfos, su porcentaje era de .364, con seis dobles, cuatro jonrones y 16 producidas.

“En verdad, la sugerencia de Beane me ayudó; aprendí que podía batear a la banda contraria”, dijo Ramón ayer.

El coach de los Diablos señaló que Beane no era muy atento y amable con él ni con los otros latinos de los Atléticos.

“Era indiferente conmigo y con los peloteros latinos. Con los demás siempre estaba hablando y les ponía atención. Pero la mayoría de las veces se reunía con Jason Giambi, Eric Chávez, (Tim) Hudson y (Mark) Mulder. Esa era su gente. A mí sólo se acercaba cuando hacía algo mal. Pero mi trabajo no era relacionarme con él; yo tenía que salir a jugar y hacer mi mejor esfuerzo”.

Tras posar para una foto con el jardinero pingo Carlos Figueroa, Hernández contó a arrobadeportes.com que Beane no veía los partidos, pero sí los vídeos.

“Billy se iba al gimnasio cuando empezaba el partido. Dos horas después, cuando terminaba de hacer ejercicio, se metía en el cuarto de videos. Ahí observaba parte del partido tomando cerveza. Y al final iba con los jugadores a decirles lo que habían hecho mal”.

Con apenas 26 años de edad, Hernández fue el receptor de la que es quizá la mejor rotación de Oakland en la historia: Barry Zito, Tim Hudson, Ted Lilly y Mark Mulder.

En 2002, Hernández guió a la mejor rotación de la Americana. Tim Hudson, Barry Zito (ganador del Cy Young) y Mark Mulder para ganar 57 encuentros de manera combinada –el 55% de los 103 triunfos del club– y los Atléticos terminaron con la mejor efectividad del circuito (3.68), un aspecto que no trata Moneyball y que habla del gran trabajo del venezolano detrás del plato.

Hernández es el receptor venezolano con más jonrones (169), arriba del malogrado Baudilio “Bo” Díaz, quien acumuló 87, antes de su fallecimiento.

En la cinta “Moneyball”, Hernández no actuó. El actor Corey Vanderhook hizo el papel del venezolano en la película, aunque él salió en algunas imágenes de los partidos.

¿Cuánto te pagaron por la película?

“Ni un dólar. Incluso, tuve que pagar mi boleto para entrar al cine y ver la película”, dice sonriendo.

¿Y cuánto ganaste en la apuesta con Billy Beane?

“(Sonríe). Nada, salimos a mano”.

UN DIABLO FELIZ EN MÉXICO

Ramón llegó a México por casualidad.

Un día le llamé a Miguel Ojeda (su receptor suplente cuando estuvieron con los Padres de San Diego). Lo saludé, charlamos y me preguntó qué estaba haciendo. Le dije que estaba en la casa y me ofreció trabajar con los Diablos y aquí estoy, feliz de estar en esta gran organización”, contó ayer.

“Lo que son las cosas. Ojeda (presidente deportivo de los Diablos) fue mi suplente con San Diego y hoy es mi jefe”, dice sonriendo el venezolano, quien el mes próximo cumplirá 43 años .

Con información de Letrasdeportes 

 

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