¿Sabía usted que “Tato” Torres fue portero en Primera División?

marzo 30, 2019

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Marcos Rivas Barrales no ha sido el único futbolista en jugar las once posiciones en partidos oficiales de la Primera División del balompié mexicano.

También lo ha hecho Gerardo Joaquín Torres Herrera.

Polifacético (en el fútbol le dicen también polivalente y en el béisbol “utílity”), el “Tato”, quien se había desempeñado en todas las posiciones, actuó cinco minutos en el arco del Atlas en 2003, cuando en un partido jugado en el “Nemesio Díez” de Toluca, el portero de los Rojinegros, José de Jesús Corona, fue expulsado. Y como el Atlas ya había agotado sus cambios, el yucateco se hizo cargo de la portería.

“En los entrenamientos me ponía a porterear; lo hacía como un juego”, dijo Torres, durante un encuentro que sostuvo con los 18 participantes en el curso de periodismo deportivo y locución de la UADY.

“Me puse al revés la sudadera de Corona; me quedó grande, al igual que los guantes”, agregó.

Aunque Hernán Cristante, quien era el arquero del Toluca, mandaba despejes al área del equipo tapatío, consciente de la baja estatura del yucateco y su inexperiencia bajo los tres palos, la zaga se esmeró y evitó algún daño a su cabaña. Y eso que en ese entonces el Toluca tenía en el ataque al letal José Saturnino Cardozo, un depredador del área, a Vicente Sánchez y a José Manuel Abundis. “Tato” no fue vencido en ese pequeño lapso.

Con el Atlas, Morelia y los Tecos, Torres se desempeñó en las posiciones que se requirió (cualquier sector de la zaga, la cintura y el ataque), aunque admite que en la que mejor se adaptó fue como lateral izquierdo y, en cierta medida, como volante de contención.

Incluso, en un partido contra el River Plate de la Copa Libertadores (jugando la contención con el Atlas en Buenos Aires), la prensa de Argentina lo declaró como el mejor jugador del partido.

LA HAZAÑA DE MARCOS RIVAS

Rivas Barrales, del Atlante, ya había jugado todas las posiciones, menos la de portero; empero, la expulsión del arquero titular, Rafael Puente, en un partido contra los Pumas de la UNAM en Ciudad Universitaria en 1973, lo hizo ingresar en la historia.

Los cambios de los azulgranas se habían agotado y, como Gerardo, lo enviaron a cubrir el arco porque al final de los entrenamientos destacaba deteniendo pénaltis a sus compañeros.

Incluso, en ese choque, le paró un penal a Leonardo Cuéllar.

En esa ocasión (el partido lo vi por la televisión), los comentaristas de la tele y el sonido local del estadio de C.U. hablaron de una hazaña.

Cuando el “Tato” lo hizo, pasó de noche para el periodismo mexicano.

El “Mugrosito”, como algunos le decían, jugó para el Atlante, América, Leones Negros de la U. de G. y León.

Gerardo Torres, durante su encuentro con los participantes en el curso de periodismo deportivo y locución que ofreció la UADY

 

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