Los narradores “le ponen pimienta” al béisbol yucateco

febrero 28, 2019

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Elementos necesarios hoy día para un partido de béisbol en el interior del Estado de Yucatán.

-Dos equipos (es obvio).

-Dos umpires (mínimo).

-Un anotador oficial.

-Entre cuatro y seis neveras con cervezas.

-Mínimo cuatro cubeteros para llevar las cervezas al graderío.

-Un vendedor de boletos.

-Un portero que recoja los boletos a la entrada.

Y desde hace algunos años…

¡Un animador!

-Un mesa para el narrador-animador

Los animadores se han vuelto imprescindibles en los encuentros de las ligas del interior del Estado; ya hay, incluso, algunos “rockstars” en esta actividad, bien cotizados en las poblaciones, varios de ellos, incluso, identificados con los equipos.

Los animadores trabajan desde ligas de primera fuerza, hasta en circuito de tercera. Se han vuelto necesarios.

“A la gente le gusta que les narren los partidos; es una tradición”, dice Diego Díaz Marín, presidente de la Liga Intermunicipal de Béisbol Yucateca (LIBY), en cuyos encuentros hay narradores-animadores muy reconocidos en el medio.

“A mí me gustan; les ponen sabor a los encuentros”, afirma Alejandro Torre Ramírez, encargado de hacer comentarios durante las transmisiones por televisión de los encuentros de los Leones de Yucatán.

Ese sabor depende del ingenio del narrador-animador.

“Don Mario Mena (narador de Panabá) tiene algunas frases que les gustan a la gente”, indica el profesor panabense Cástulo Sandoval. “Para el jonrón, dice: Largo, largo, largo… jooooonrón; cuando el bateador se poncha con un lanzamiento malo, dice: Hay quiénes nos gusta las altas, a otros las bajitas y a otros las feas”.

En este trabajo, hay niveles.

Guimi Mai (izquierda) y Pedro Hernández, narrador-animador de Telchac Pueblo. Pedro también canta como Pedro Infante

Juan Collí Solís, la voz del Kukulcán y los Leones en el verano, realiza en el receso entre temporadas labores de presentador y animador en poblaciones del interior del Estado.

“Yo voy a los municipios en los que me inviten”, dice Collí Solís. “Mis honorarios van de 500 a 900 pesos, según lo que tenga que hacer y la distancia de la población”.

Por su experiencia, Juan puede hacer varias actividades, antes, durante y después de los encuentros.

“Puedo conducir el protocolo de presentación o de entrega de reconocimientos, o sólo presentar los rósters o los ‘line ups’; también puedo hacer comentarios del partido”, agrega.

Tanto Díaz Marín como Armando Lara Canto, presidente de la Liga Motuleña, quizá la más organizada y seria en el interior del Estado, coinciden en nombrar a Saúl Aranda Ojeda como uno de los mejores en la actividad.

En su perfil de Facebook (Nojoch Aranda, como es conocido), señala que es licenciado en Educación Primaria, cómico regional, narrador y anotador de béisbol, trovador y además ofrece “shows” para fiestas infantiles.

¿Y en el rey de los deportes?

“Ofrezco narración, anotación y animación en el estadio, tipo Parque Kukulcán”, dice Aranda Ojeda, quien cobra entre 800 y mil pesos por encuentro.

Aunque hay algunos narradores-animadores que apenas se inician en la actividad, hay algunos muy antiguos, como Mario Mena, quien desde hace varios años narra los partidos que juegan los Toros en su corral de Panabá.

“Tiene 46 años como narrador”, dice el profesor Cástulo Sandoval, quien redacta las crónicas de los partidos de los Toros. “Incluso, cuando fue alcalde de Panabá (1995-1998) siguió narrando los encuentros”.

Aranda es otro, aunque no tan antiguo.

“Me inicié hace aproximadamente 1O años”, dice. “Siempre me ha gustado narrar los encuentros”.

Señala que la actividad lo sedujo cuando, de niño, escuchaba por la radio las narraciones del “Primo” Abraham, Luis Cardeña, Ricardo Kim y algunos de los que ahora siguen en la radio.

Aranda es uno de los varios narradores que ya tienen su cartel.

“La mayoría de ellos hace un magnífico trabajo”, dice Lara Canto, quien en ocasiones les encarga a los animadores la anotación de los partidos.

“Todos ellos conocen bastante de béisbol, además de que son personas sencillas”.


El domingo pasado, una persona que pasaba por el pintoresco campo de Chabihau, con palmeras en los techos de sus pequeñas gradas y redes que se utilizan para la pesca como protectores, se detuvo e ingresó al campo atraído por la narración.

“Pensé que se trataba de Francis Marín (el cronista oficial de los Tigres de Quintana Roo).

No era Francis Marín; era Guimi Mai (vídeo de arriba), de Sinanché. Mai (así se escribe su apellido) cubre localidades de esa zona. El domingo, en un partido del Grupo Henequenero (tercera fuerza) de la Liga Motuleña, Mai se esmeraba como si se tratara un encuentro de Liga Mexicana.

“Es muy entusiasta y como casi todos, le ponen pimienta a las jugadas”, agrega Lara Canto.

Cuando Aranda Ojeda se iniciaba, hace 10 años, no le auguraron éxito.

“En mis inicios, aficionados de la vieja guardia no se adaptaban a las innovaciones, como la ambientación musical con la que acompaño mis narraciones. Recuerdo que un narrador antiguo se me acercó y me dijo que iba a fracasar, pero ha pasado el tiempo y acá sigo; el público me ha aceptado”, dice Aranda, quien ofrece un servicio adicional.

“Podemos transmitir los partidos en vivo por medio de las redes sociales”, señala.

Cuando habla en plural, Aranda Ojeda se refiere a su equipo de trabajo, que integran Felipe Ávila Ku, en audio y efectos, y su hijo Kamil Aranda, de 13 años, que se encarga de la ambientación.

Saúl Aranda Ojeda (en primer plano) con su equipo de trabajo, antes de un partido de la Liga Motuleña

“Ponemos música de acuerdo con las jugadas, al estilo del Kukulcán. Cada jugada tiene su efecto o audio para animar”, señala.

Y como en los estadios de la Liga Mexicana, el equipo de Aranda les pone a los jugadores su canción favorita cuando van a batear.

“Nos piden las (canciones) de moda o alguna con la que se identifican; por ejemplo, Alan Arredondo pedía “Gente de accionar” (del Grupo Codiciado) y en Dzilam González, el pítcher Rudy Rodríguez pedía la de “Ríos de Babilonia”.

De todo hay en la viña del Señor. A algunos les gustan las narraciones y a otros no.

“No me gusta”, dice el narrador beisbolero de Sipse, Eddie Baeza Aranda, quien es el cronista viajero de los Leones en la Liga Mexicana. “Distrae y desconcentra a los jugadores, pero, bueno, es parte de nuestra cultura”.

A la mayoría de los peloteros les gusta o les da igual. Juan Carlos Uribe Frías opina:

“Siempre es motivante que te presenten al entrar a jugar o al tomar un turno, es un tradición en el béisbol, que hace los juegos más emocionantes”, señala el jugador de cuadro progreseño. “Y no distrae en lo absoluto; incluso, hay momentos que ni escuchas lo que dice el narrador por estar tan metido en el partido”, añade.

NARRADORES-ANIMADORES CONOCIDOS

De acuerdo con una investigación, los narradores más conocidos del Estado son:

César Canul Alpuche, en un encuentro de los Toros de Conkal

Saúl Aranda Ojeda, de Dzidzantún

Guimi Mai, de Sinanché

Mario Mena, de Panabá

César López Ku, “El Chaflán”, de Progreso

Julio César Canul Alpuche, de Conkal

El “Gallo” Castillo, de Dzilam de Bravo

Manuel Garrido, Acanceh

Miguel Uicab, de Tunká

Bernardo Pech, de Motul

Freddy Pech, de Suma

Pascual Ruiz, Álvaro Couoh y Oswaldo Várguez, de Cansahcab

Pedro Hernández, de Telchac Pueblo (también es buen cantante de ranchero)

Luis “La Chincha” Moo, de Baca

Martín Peña, de Yaxkukul

Israel Canché Balam, de la hacienda Tekat

Humberto Santos, de Komchén

Eligio Quijano Moguel, de Ixil.

 

 

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