Un jarocho triunfa en las Grandes Ligas

diciembre 19, 2018

Por CESÁREO SUÁREZ NARANJO

Nuestro recorrido por la historia nos ha hecho llegar a la temporada de 1954, y para los Indios de Cleveland,  bajo el mando de AL LOPEZ, fue un año excepcional, porque, finalmente, pudieron acabar con la hegemonía de los Yankees. ¡Y de qué manera!, porque en sus 53 anteriores años de existencia dentro del joven circuito, nunca habían ganado 100 encuentros en una campaña. Lo máximo eran las 98 victorias en 1920, cuando obtuvieron el primero de los dos títulos que todavía – hasta hoy – son los únicos que han conquistado. Pero, aun más; superaron la marca de 110 juegos ganados que habían impuesto los mismos Bombarderos del Bronx en 1927, con uno más (todavía con el formato de 154 encuentros en la temporada). Y a ello contribuyó, de manera grandiosa, BETO ÁVILA.

Pero no adelantemos nuestra reseña histórica, porque hay mucho que comentar de todo ello. Los INDIOS conservaban su staff de pitcheo de primera línea: FELLER, LEMON, WYNN y GARCÍA; y jugadores de posición bastante valiosos, como el catcher JIM HEGAN, el tercera base AL ROSEN, en los jardines LARRY DOBY; además de VIC WERTZ (recién adquirido de los Orioles el 1o. de junio) para cubrir la inicial, respaldado en esta por BILL GLYNN.

En realidad, el equipo comenzó la campaña un poco flojón, que no daba indicios de que iban a tener un año sensacional. Pero, para el juego número 15, ya habían enderezado el camino, poniéndose con marca de 9-6. De ahí, ¡para adelante!,

BETO, desde el arranque, comenzó bastante bien; y, si nos atenemos a la recopilación de “SABR”, estaba “coqueteando” con la mágica cifra de “los .400”, con un altísimo porcentaje de .396. Pero, traduzcamos este comentario: “no obstante, AVILA sufrió una lesión bastante seria, al mismo tiempo de que estuvo a punto de que lo suspendieran por algún tiempo”.

“Fue entonces”, continúan los de “SABR”, “que le ocurrió la lesión en el pulgar, el 3 de junio (?). Recuerda AVILA:  HANK BAUER se barrió en la segunda base, y me fracturó el dedo”.

El presidente de la Liga Americana, William Harridge, entregándole a Beto Ávila el “bate de plata” a que se hizo acreedor por su título de bateo

“AVILA”, continúa la fuente, “participó en cinco partidos más, aguantándose los fuertes dolores antes de decidirse a que lo vieran con los rayos X, los cuales revelaron una astilla en la unión del dedo con la mano. El doctor le puso una férula, y le recomendó no jugar durante, al menos, una semana. También le indicó no saludar de manos por un tiempo”.

Cuando AVILA regresó al terreno de juego, se encontró que a la hora de batear no podía hacer el swing de manera normal. En el transcurso del mes siguiente vio que su promedio de bateo se había desplomado hasta solo .307. Pero, conforme su pulgar sanaba, logró subir el porcentaje. Dándose cuenta que la confianza en si mismo es un factor importante para poder batear bien, AVILA declaró que de no haber sufrido la lesión, hubiese logrado un promedio mucho más alto”.

Eso, por lo que tiene que ver con la lesión, tal como la narran los del organismo mencionado. Pero, agregan: “además de la lesión, cometió una falta, considerada grave. El 4 de junio tuvo un altercado con el umpire de home, BILL GRIEVE, al reclamarle muy de cerca un strike que le había cantado. Ese tipo de incidentes requerían una suspensión de diez días. Después de una revisión, el Alto Comisionado FORD FRICK determinó que el incidente era menor, y que – en realidad – pudo haber sido accidental. En lugar de la suspensión el Comisionado le hizo una advertencia, y le aplicó una multa por cien dólares…”.

Hasta aquí, lo que dicen los del “SABR”; pero, ¿saben qué? Que, aprovechando las ventajas que nos ofrece Internet, busqué los box scores de las fechas mencionadas. Es más, “barrí” todos box scores desde que se inició la temporada, el 13 de abril, cuando se enfrentaron a los Medias Blancas, hasta el 4 de junio.

En este “barrido”, sumé las veces al bat y los hits que conectó en los 42 encuentros celebrados desde ese 13 de abril hasta el día anterior al que se dice que sufrió la lesión, pues entre el miércoles 2 y el viernes 4 de junio jugaron – precisamente – contra los Yankees de Nueva York. Y me he atrevido a corregir un poco el “guión”.

El resultado es este: en cuanto al promedio de bateo que llevaba hasta el 2 de junio, me dio (“salvo error u omisión”, como estaba uno obligado a poner en los aspectos contables) .394 producto de 67 imparables en 170 turnos legales. Así que, ahí, no cabe ninguna aclaración, puesto que el jarocho llevaba, en verdad, un paso impresionante. Como, también confirmé, que – efectivamente – el umpire GRIEVE había trabajado tras el jom en el último partido de la serie.

Pero…¡ahi está el pero!, HANK BAUER no aparece en el box score del día 3 de junio, que es la fecha que se dice – o “que dijo BETO”, que salió lesionado. Así, encontramos a BAUER jugando el día dos el partido completo como, también, el día 4, que entró de reemplazo por Enos Slaughter casi al final del encuentro.

Con eso no queremos insinuar (¡de ninguna manera!) que BETO no haya sido lesionado por ese jugador de los Yankees; porque bien pudo ser, entonces, el día 2 en el primer encuentro de esa serie. Por lo que se puede ver en esos box scores, es que BETO participó en los juegos de los días 2 y 3; pero, después de iniciar el del día 4, fue reemplazado en la posición por Sam Dente (¿por expulsión?). Por lo demás, no cabe ninguna otra aclaración. Así que sigamos con la remembranza.

Debemos suponer que para la fecha en que se celebró el Juego de Estrellas, el 13 de Julio – precisamente en el Municipal Stadium, casa de los INDIOS – nuestro paisano ya se había recuperado; la prueba es que tuvo – ante 69,751 aficionados – una jornada “redonda” pues se fue de 3-3, anotando una carrera e impulsando otra con fly de sacrificio ayudando, con ello a que la Liga Americana derrotara a la Nacional 11 carreras a 9.

Aquí se dio una cosa curiosa. Fue un juego de alternativas. El caso es que al llegar a la parte alta del octavo rollo, los de la Nacional hicieron dos carreras sobre BOB KEEGAN, para irse arriba 9 a 8, y aún seguían amenazando, con corredores en tercera y primera, con dos outs. CASEY STENGEL removió a KEEGAN, y metió al relevo a DEAN STONE (quien, solo gracias a un Ferris Fain, lesionado, es que fue incluido). Stone se enfrentaba a Duke Snider. De repente, el corredor de tercera – Red Schoendienst – se arrancó hacia el jom; pero Stone conservó la calma, he hizo la pitcheada que cogió el receptor Yogi Berra, para tocar al corredor y consumar el tercer out de la entrada. Los de la Nacional alegaban que había sido balk. En la parte baja de ese mismo octavo innings los de la Americana anotaron 3 carreras, para irse arriba, y como en el noveno Virgil Trucks retiró a los del “viejo circuito”, STONE se llevó el triunfo con solo lanzamiento.

Al terminar la temporada – y como todos sabemos – BETO ÁVILA se “levantó” con el título de bateo, con promedio de .341, apareciendo en 141 partidos, logrando 189 incogibles en 555 turnos oficiales, con 27 dobles, 3 triples y 15 jonrones (su mejor cifra); anotó 112 carreras y produjo 67, recibió 59 bases por bolas y se ponchó únicamente en 31 ocasiones.

Superó a tipos como YOGI BERRA, NELLIE FOX, IRVIN NOREN, ORESTES MIÑOSO, y al poderoso TED WILLIAMS. En este último caso, el inmortal estrella de los Medias Rojas tenía porcentaje más alto que el de BETO; pero como no completaba las veces legales oficiales, al hacer el “ajuste”, su promedio quedó por debajo. Eso no le quita ningún mérito al jarocho, quien tuvo toda una gran campaña.

“El gozo se fue al pozo”, pues la maquinita victoriosa que habían sido los INDIOS durante la temporada regular se “descarriló”, y fueron barridos por los Gigantes de NUEVA YORK encabezados por WILLIE MAYS. BETO conectó el primer hit de las Serie, logrando uno más en transcurso del Clásico, en 15 oportunidades.

Pero la admiración del pueblo mexicano hacia el jarocho no se vio afectada. Se narra que ya de regreso a MÉXICO, a bordo de su automóvil, fue ovacionado por los aficionados que encontraba a su paso, desde su entrada al país por la frontera, hasta llegar a su amado terruño: VERACRUZ.

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