El impacto de Beto Ávila

diciembre 16, 2018

Por CESÁREO SUÁREZ NARANJO

En la campaña de 1953, Beto Ávila iba a cumplir cinco años de haber llegado a la “Tribu”. De manera general los Indios de Cleveland contaban con un muy buen equipo, balanceado. Pero su mayor fortaleza radicaba en la constituida, de su cuerpo de pitcheo, por “los cuatro grandes” (tres de ellos que hoy son miembros del Salón de la Fama): BOB FELLER, EARLY WYNN, BOB LEMON. MIKE GARCÍA.

“Los cuatro grandes” de los Indios: Lemon, García, Wynn y Feller

Pero, una y otra vez se veían impotentes ante la “máquina avasalladora” (metafóricamente una “Juggernaut”) de los Mulos de Manhattan quienes, por quinta ocasión consecutiva obtendrían el gallardete de la Liga Americana.

Beto Ávila, con su madre en la imagen de arriba del recorte

Beto, por su parte, ya se había “aclimatado”.

“AVILA”, señalan los del SABR, “se sentía muy a gusto jugando en Cleveland, pero nunca olvidaba los fuertes lazos que tenia en México con sus familiares y amigos. Con el salario que percibía mantenía a su madre, a su esposa y sus dos hijos (sic)” ¡bueno, así dice la nota!, tomándola literalmente; pero, “demasiado pronto”, considerando la fecha en que contrajo matrimonio con ELSA. “También”, continúa esa fuente, “mantenía a su hermana, viuda, y al hijito de ésta. Sin que faltaran las muy frecuentes peticiones de ayuda de amigos y de otras personas”.

Recordarán que en mi anterior columna mencionamos al recién llegado HANK MAJESKI, a quien le asignaron como compañero de cuarto. Del jarocho comentó que: “…a cualquier parte donde vamos la gente lo busca, y él siempre paga por lo que otros consumen. Debieran ver, cuando nos llega el día de paga, las diversas cantidad de dinero que envía a su país…”.

Robrto siguió firme en su posición, y superó en fildeo a los demás defensores de la intermedia del joven circuito, con .986; aun cuando su promedio de bateo bajó un poco. En 559 apariciones legales al bat conectó 160 incogibles, 22 de dos esquinas, y 8 de vuelta entera, para .286.

Para el invierno 1953/54 de la Liga Invernal Veracruzana estaba vistiendo una nueva franela, pues Alejo Peralta lo invitó a formar parte de los Aztecas, donde formó una preciosa llave de doble plays con el también ligamayorista Billy Hunter.

 

 

 

 

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