Tributo a Valbuena y Castillo de un cronista de radio

diciembre 8, 2018

Por el amable conducto del periodista venezolano Ronald Rojas Ravelo, quien trabaja en Cadena Rasa en Mérida, Yucatán, recibimos el sentido recuerdo del cronista Alfonso Saer, quien transmitió por la radio el partido que los Leones de Caracas se agenciaron ante los Cardenales de Lara, el jueves por la noche, partido que fue el último de Luis Valbuena y José “El Hacha” Castillo, quienes fallecieron poco después en un accidente, del que informamos con oportunidad:

Las sentidas palabras de Alfonso Saer en tributo a Luis Valbuena y José Castillo

Luis y José: jamás voy a olvidar sus dos apariciones de cierre.

La tuya, Castillo, fue de verdad en el epílogo del juego y de la vida. Transmití tu hit en el noveno tramo, cuando sin saberlo, marcabas un adiós a la Caracas que te idolatró. Fue una candente rolata, tan parecida a tu fogoso carácter. El tercer imparable del encuentro, sexto en dos fechas. Un emergente entró a correr. Te sacaban del partido por estrategia. El destino —¿creeremos en eso?— te excluiría del mundo terrenal horas más tarde en un suburbio acosado por la delincuencia que reparte odio y destrucción en el país.

Antes, Valbuena, narré la que cerró tu vigorosa estadística en nuestro béisbol. Ocurrió en el segundo inning, como siempre peleando el turno, cuentas elevadas, selección en el plato, dedicación. Leñazo a la derecha y tu celebración habitual en la inicial. Siempre conversaba con mi hijo y le aseveraba: “Si alguien puede llevarnos al campeonato ese es Valbuena”.

Valbuena y Castillo: Venezuela y el mundo del béisbol lloran su partida

Mis piernas temblaron y el pulso se aceleró al bajar del bus y ver dos peloteros de la enseña roja tendidos, inertes, en el asfalto. Ya era madrugada y casi nadie circula por esas carreteras que antes eran de Dios y ahora son pertenencia del espíritu malo. Algunos gritaban los nombres de sus compañeros fallecidos. Todos, sin excepción, sollozaban. Ese instante, Luis y José, tardará en ser erradicado de esta mente que jamás presenció tal escena de incalificable dolor, con gente tan cercana.

Circulan por la memoria de tercera edad ráfagas de bonitos recuerdos, retozos vibrantes. Mi narración del hit 1,000 de quien llamaban “El Hacha”, y tantos jonrones —siete este año— del zurdo que estremecía los graderíos con sus tablazos ganadores.

Cuando escriba el próximo lineup haré una pausa en los turnos del medio y me provocará colocar allí sus nombres, Luis y José. Alguien ocupará esas casillas, ley de vida, pero ustedes nos harán falta, mucha falta.

El alado larense está profundamente herido, pero nunca muerto. Que este dolor severo y agudo se transforme en vigor y decisión en aras de un título que Valbuena pretendió desde la fecha inaugural, y Castillo vino a refrendar con experiencia y aplomo. Al escribir estas líneas la congoja ahoga mis sentimientos.

Imposible evitar una lágrima espesa por cada uno, Luis y José. A ti, Carlos, sobreviviente, ánimo y fuerza. Por algo te protegieron.

Hoy más que nunca quiero que desde el fondo de mi garganta resuene la estremecedora frase “Cardenales campeón”.

 

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