La inspiradora historia del “Espagueti” Montero

noviembre 23, 2018

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

La historia, breve aún (y más breve si nos referimos al béisbol), de Luis Armando Montero Gómez, está llena de ejemplos de lucha, de no claudicar… y de lágrimas.

Lágrimas de impotencia, primero, y de felicidad después.

Su historia se puede resumir en un vieja expresión: querer es poder.

Y en una palabra: tenacidad.

Porque sólo una persona que a los 14 años que nunca había tomado una pelota de béisbol, firma un contrato cinco años después con una organización de Grandes Ligas, puede presumir de férrea voluntad. De tencidad.

“Su tío (Cali Montero) me lo llevó un día a la Liga Yucatán. Me dijo que Luis quería jugar béisbol, pero que nunca lo había jugado, que tenía 14 años y que deseaba ser pelotero”, dice el ingeniero Raúl Ortega Rojas, scout de los Leones de Yucatán, forjador de este lanzador, que este fin de semana podría debutar en la Liga Meridana con los Senadores de la Morelos.

Luis y su padre estaban junto a ellos. Ortega le preguntó al joven qué posición quería jugar y Luis le dijo: “Quiero ser pítcher”.

Luis Armando Montero Gómez, en acción, con la filial de los Gigantes de San Francisco

El campo de la Col. Lázaro Cárdenas fue escenario del inicio del trabajo con el joven nacido en Umán, desde cómo tomar la pelota hasta la mecánica para lanzar. Al principio, Luis era blanco de bromas. Y no sólo por su físico: alto y sumamente delgado.

“Estaba muy descontrolado y su velocidad era muy baja, entre 72 y 73 millas por hora. Pero tenía algo que muy pocos jóvenes tienen: la acción de brazo, la rapidez para sacar los lanzamientos. Y es natural en él”.

Esas virtudes animaron a Ortega.

Y más su tencidad.

¿CUÁNDO ME FIRMA?

Su energía en el trabajo y su deseo de progresar eran fabulosos. Luis, incluso, lagrimada de rabia cuando las cosas no salían bien, pero regresaba al día siguiente decidido a mejorar.

En una ocasión, Montero le preguntó: ¿Cuándo me firma? Ortega le respondió: “Cuando llegues a 85 millas”.

Cuando ves a un joven decidido a progresar, tienes que apoyarlo, ayudarlo a lograr sus objetivos. Eso hizo Ortega.

Pidió que lo integren a los Cachorros del IDEY, que jugaron en la Liga “Naxón Zapata”, pero no recibió oportunidades (sólo lanzó tres entradas). Ortega lo colocó en un equipo en la Liga de Pacabtún y luego en una novena de un torneo de Kanasín, en el que, por su descontrol, le dieron las gracias dos semanas después de comenzar.

Si Luis Armando no arriaba banderas, Ortega no iba a dejarlo solo.

Así, el scout melenudo lo integró al equipo de Cuzamá de la Liga “Naxón Zapata”, donde las cosas comenzaron a mejorar.

Tres estampas del joven lanzador Luis Armando Montero Gómez, en el club-house del Parque Kukulcán y en el complejo de los Gigantes en República Dominicana

“Había pedido que no lo metieran en momentos comprometidos, pero por necesidad tuvieron que utilizarlo en una situación de bases llenas sin out. Luis ponchó a su primer enemigo y al siguiente lo obligó a rolatear para doblepléi”.

Comenzó a lucir, mejoró la velocidad de sus disparos a 85 millas… y Ortega, como le había ofrecido, lo firmó para los Leones.

Fue enviado a la Academia del Béisbol Mexicano en El Carmen; luego, junto con Saúl Vázquez, fue integrado al equipo de los Leones en la Liga Invernal Peninsular y las cosas comenzaron a mejorar. La velocidad de sus lanzamientos se incrementó a 89 y 90 millas por hora y fue requerido para participar en un “showcase” ante 16 scouts de organizaciones de las Grandes Ligas en la Academia del Pacífico de Mazatlán, en el que el yucateco brilló y fue firmado por los Gigantes de San Francisco, organización que hizo la mejor oferta.

“Cuando le dijeron que los Gigantes lo iban a firmar, me llamó llorando; ahora no lloraba de frustración, sino de felicidad”.

Agradecido, Luis le indicó:

“Sólo le llamo para darle las gracias y para decirle que estoy feliz”, recuerda Ortega.

UN APODO YA CONOCIDO

Cuando comenzó a entrenar con Ortega Rojas a los 14 años en la Lázaro Cárdenas con un grupo de reclutas y peloteros del patio, era sumamente delgado.

“Unos comenzaron a decir que parecía un fideo, pero Danny (Daniel de la Torre) dijo: más bien parece un espagueti”.

Y se le quedó.

Incluso, cuando Luis Alberto “Pollo” Peña le llamó a Ortega después del “showcase” de Mazatlán, le dijo:

“Vamos a firmar al “Espagueti”.

Este fin de semana, el “Espagueti” Montero podría debutar en la Liga Meridana con los Senadores de la Morelos, luego de lanzar con los Gigantes en la Liga de Desarrollo de República Dominicana.

En ese circuito del nivel rookie, Montero terminó con 0-2 en ganados y perdidos y 6.16 de PCLA, en 16 partidos, tres de ellos como abridor. Trabajó 30 entradas y dos tercios, en las que otorgó 28 pasaportes y ponchó a 20.

Luis, quien nació el 29 de marzo de 1998, es un caso raro de un pelotero yucateco que saltó al profesionalismo sin pasar por la Liga Yucatán de Béisbol Infantil y Juvenil, circuito del que egresan los talentos locales.

Todo, gracias a su tenacidad.

Fotos del Facebok de Luis Montero

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