Ordaz: El mejor año de mi vida en el béisbol

noviembre 2, 2018

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Rafael Ordaz Martínez acaba de disfrutar el mejor octubre de su vida.

Fue campeón, el día 9, del torneo de otoño de la Liga Mexicana de Béisbol con los Sultanes de Monterrey y, a fin de mes, disfrutó la histórica coronación de la selección de México en el Mundial Sub 23 celebrado en Barranquilla, Colombia.

“Este es mi mejor año en el béisbol; nunca había sido campeón ni ganado nada, pero este año por fortuna ya llevo dos”, dijo el joven lanzador progreseño de 23 años. “Ahora vamos por el tercero para cerrar bien”, agregó, refiriéndose a su próxima incorporación a los Cañeros de Los Mochis en la Liga Mexicana del Pacífico.

Los dos trofeos que Rafael Ordaz Martínez levantó en octubre: el de la Liga Mexicana con los Sultanes y el cetro mundial con México

Rafael, hijo de los esposos Francisco Ordaz y Silvia Martínez Cruz, estuvo de 2012 a 2016 en el sistema de sucursales de los Yanquis, que en enero de 2017 lo dejaron en libertad y lo obtuvieron los Sultanes.

Todo 2015 estuvo inactivo a causa de un lesión, que lo envió al quirófano, donde le realizaron la operación “Tommy John”. Regresó en 2016 a la organización neoyorquina, pero tuvo que ser operado de nuevo porque de la anterior no quedó bien. Sólo lanzó una entrada con el equipo de los Yanquis en la Liga del Golfo. Poco después fue liberado.

“Con los Yanquis aprendí mucho; lamentablemente, la lesión me perjudicó”, dijo Rafael, quien en la filial de los neoyorquinos fue compañero, entre otros, de Dallas Martínez y Luis Severino, el primero, su compañero con los campeones Sultanes y el dominicano Severino, con cuatro años en las Mayores con el equipo del Bronx. Severino (19-8 este año) fue el abridor de los Yanquis en aquel partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana que ganaron los Medias Rojas de Boston 16-1.

Este verano comenzó con el equipo regio de la Academia en El Carmen y luego fue ascendido al equipo de la Liga Mexicana, con el que fue subcampeón en la primavera y campeón en el otoño. En los dos torneos, el progreseño lanzó 30 episodios, con 1-0 en ganados y perdidos.

Posteriormente fue convocado para integrar la selección nacional que acudió al Mundial Sub 23, en el que realizó labores de relevo intermedio y sólo tuvo una decisión: fue el ganador del choque por la corona ante Japón, al lanzar una entrada y dos tercios en relevo al abridor Carlos Morales. Rafael admitió la única carrera de los nipones (México ganó 2-1 en 10 episodios), sin hit, con una base y un ponche.

“No pensaba en que yo iba a ganar el partido”, señaló. “Quería ganar el trofeo por todo el equipo. Nuestro abridor (Carlos Morales) hizo un gran trabajo (un hit en ocho entradas). El título fue obra del trabajo de todos”, agregó.

Rafael alista maletas para reportarse a Los Mochis en la Liga Mexicana del Pacífico.

“Me dijeron que voy a estar cómodo y me activarán dependiendo de las necesidades del club”, indicó.

El pequeño jugador de los Tiburoncitos de Progreso en 9-10 años, de los Panthers en 11-12, de los Red Sox en 13-14 y los Indios en 15-16 en la Liga Yucatán, con su lesión como un amargo, viejo recuerdo, está en la antesala de lo mejor en su carrera.

Por lo pronto, nunca olvidará el mes de octubre de 2018.

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