Yucatán, pionero de las academias de béisbol

octubre 27, 2018

Por CARLOS R. CASTILLO BARRIO

Mucha alegría nos causa, a quienes amamos el béisbol, el interés que promueve la instalación de academias que instruyan y conduzcan a los que se inician en este deporte, sobre todo, porque son personajes que han demostrado con el correr de los años radicados en nuestro medio, su perfección en desenvolverse y enseñar los secretos aprendidos en niveles que los solventan.

En nuestro caminar en la historia del béisbol, no encontramos en sus inicios que se hable de las enseñanzas particulares.

Tal vez, en algún momento, lo fue el futuro inmortal Prof. Miguel Ángel Cardeña Blanco, “El Gamo”, en su desempeño como segunda base, cuando fundó la primera Academia de Umpires de Béisbol, reconocida por el gran inmortal D. Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano” en su diario deportivo “La Afición”. La academia tuvo como sede nocturna el ya desaparecido “Club Cinegético de Yucatán”, en la “Casa del Pueblo”, donde nos instruyó como anotadores. Fue también fundador de ligas amateurs y promotor de tantas cosas increíbles.

Pero no es sino hasta el año de 1953, en el mes de octubre, cuando faltando una semana para el arranque de la Liga Peninsular, que el “Primo” Abraham recibe un telegrama desde la Habana, Cuba, firmado por el propietario de los “Pericos” de Mérida, D. Jorge Luis Palomeque Pérez de Hermida, en el que comunica que el magnate cubano Bobby Maduro había comprado a las “Estrellas Yucatecas”. Esta noticia estremece a los aficionados locales.

Maduro ya caminaba intentando que Cuba tuviera un sitio en el beisbol norteamericano, sí, claro, en Grandes Ligas. Tenía a los “Elefantes” del Cienfuegos en la Liga Cubana y con las “Estrellas” abría con el “Mérida y el “Campeche”, una gran vía para que peloteros cubanos amateurs, recibiesen fogueo para ingresar al gran beisbol. Sólo “Motul” no aceptó el trato.

Se trataba de peloteros baratos pero sin nombre . Y pese a ello el aficionado peninsular continuó asistiendo a los partidos.

Sin embargo, al arrancar la campaña 1954-1955, los parroquianos exigieron béisbol con nombres y esto, aunado a un frío que hizo temblar a todo mundo, hizo que los parroquianos se alejaran del Carta Clara.

El 22 de diciembre de 1954, el Presidente de la Liga, Dr. Lorenzo Peón Palma, declaró oficialmente terminado el torneo.

En tanto los “Cuban Sugar Kings” habían ingresado a la Liga Internacional Triple A y con su lema, “Un Paso Más y Llegamos”, Maduro intentaba hacer realidad su sueño. El 8 de octubre de 1959, los “Sugar” ganaron la Pequeña Serie Mundial derrotando 3-2 a los “Molineros” de Minneápolis, Campeones de la Asociación Americana. La carrera del triunfo, con dos fuera en el noveno episodio, la remolcó con imparable un conocido de la Liga Peninsular con los “Pericos” de Mérida, Daniel Morejón.

Había algo más de Bobby Maduro en Yucatán: la creación de una academia de béisbol.

El 11 de Noviembre de 1953, en el parque “Carta Clara”, y a las dos y treinta minutos de la tarde, se dan cita más de un millar de personas (entre padres, tíos, abuelos y chamacos que querían mejorar su beisbol), cuando el conocido de la afición mexicana, Ángel Vázquez, como administrador de los “estelares”, inaugura la Academia de Béisbol, poniendo al frente de la misma al torpedero y mánager de las “Estrellas Yucatecas”, Tony Pacheco, un gran amigo, pelotero, conocedor. Como instructores de pitchers al derecho René “Tata” Solís y al zurdo José Nakamura, y para instruir a los jardineros a José Antonio “El Guineo” Zardón.

Fui aceptado en los entrenamientos para ampliar mis conocimientos y gracias a la amistad que tenía con todos los instructores, porque de prospecto, nada.

Bobby Maduro creó la Academia con el propósito de tener material que pudiese, en algún momento, ingresar a las filas de Cienfuegos, en la Liga Cubana, y buscarles también acomodo en las Ligas Menores del béisbol organizado, en Clases C y D, seguir su camino y terminar con “Havana Cubans”. Estos eran los planes que se había trazado Maduro.

Al final, se llevó a cabo un encuentro de despedida de la Academia y los novatos se enfrentaron al “Matarifes”, equipo competitivo en la Zona Centro de la Liga Semiprofesional de Béisbol. Los “Matarifes” siempre peleaban el título, bajo la égida de D. Rafael Barahona y su pagador y coordinador, el “japonés” Juan Rosado K.

Fue el final de algo que ofrecía un brillantísimo despertar para los pequeños amantes del béisbol.

El dueño, el director y uno de los instructores de pitcheo de la academia de béisbol: Bobby Maduro, Tony Pacheco y René “Tata” Solís, mencionados de izquierda a derecha

Un comentario

  • Carlos R. Castillo Barrio octubre 28, 2018en3:29 pm

    Perdona Gaspar, pero no había abierto mis correos en tres días. Así que ignora e mi pregunta del día de hoy.

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