¿Desaparecerán las porras femeniles de los escenarios deportivos?

julio 17, 2018

Por ERICK RUIZ

 

Me temo que pronto dejaremos de ver a las chicas de la porra esmeralda en el Kukulcán Álamo de Mérida, al igual que en otros inmuebles deportivos del país donde se dispute algún partido de béisbol o de fútbol.

Actualmente se critica que en el deporte se utilice a las mujeres como objetos sexuales al entregar el trofeo al atleta victorioso, alegrar la vista al espectador con sugerentes bailes en los descansos de los partidos, pasear por el ring de forma insinuante con un cartel para anunciar el siguiente asalto, o hacer promoción de una marca con atuendos muy provocativos mientras le quita el sol con un paraguas a un piloto.

Lo mismo ocurre con expresiones como maricón, que antes uno podía decir sin correr el riesgo de ser calificado como homófobo y xenófobo. Mejor ejemplo no puede ser que el famoso grito mexicano de “puto” que para organizaciones moralistas es un insulto y señal de discriminación.

La Porra esmeralda y Leonel el Coronel

Organizaciones como la Fórmula 1, la NBA, la NFL y la FIFA han decidido eliminar esta costumbre “al no encajar con nuestros valores y no ser compatible con las normas sociales actuales”. Sin embargo, hay cantantes de reguetón que en sus vídeos y letras hacen explícito uso del sexo como modo de vender su música, al asegurar que son “perras en la cama”, e incluso hacen apología a la droga al invitar a fumar marihuana.

Está claro que es criticable que en el deporte se utilice la imagen de la mujer como vía para hacer más atractivo el producto y conseguir más audiencia. Para muchos, las mujeres no son valoradas por su actividad profesional, sino sólo como un adorno, como un complemento decorativo del mundo masculino.

Sin embargo, si se sataniza al deporte por esta “tradición”, ¿por qué no hacer lo mismo con el reguetón? El cantante y compositor Aleks Syntek tiene razón de calificar a este género como “música de antro pornográfica”. En sus letras, los intérpretes del reguetón describen a las mujeres como objeto sexual. Y qué decir de sus vídeos, en los que aparecen chicas con correa y encadenadas por sus “dueños”. Para colmo, las mismas cantantes hacen alarde su capacidad en la cama y muestran alegremente su cuerpo con diminutos vestidos.

El trabajo de edecán en una competencia deportiva es tan respetable como cualquier otro. El problema es el uso que le dan muchas veces las empresas. Lo mismo sucede con el reguetón: la armonía y la música suelen ser pegajosas, pero sus letras están llenas de sexo y erotismo. ¿Usted qué opina?

2 comentarios

  • Adan julio 17, 2018en1:29 pm

    Buenos días. Es correcto lo que aquí se comenta, pero por que no hacer adecuaciones en el vestuario de las porristas?
    Un ejemplo esta en la NFL cuando los equipos tienen partidos a temperaturas bajo cero, las porristas no salen en top y shorts. Utilizan un vestuario acorde sin perder su feminidad. Se pueden hacer coreografías más atléticas con acrobacias dejando a un lado el hecho de solo salir a contonearse. No es necesario utilizar un microshort para entretener al púbico. Prueba de ello es la mascota que con una enorme botarga a cuestas logra divertir y entretener a la afición. Saludos

  • Jisus julio 17, 2018en8:13 pm

    Y cuál es tu fuente para asegurar que desaparecerán? no citas a nadie

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