Lino Rivera: Yucatán merecía el campeonato

julio 14, 2018

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Un grito se escuchó en una de las habitaciones de un hospital de San Juan, Puerto Rico, el 28 de junio pasado.

Fue de alegría. Fue de Lino Rivera.

Cuando Everth Cabrera lanzó la canica al guante de Diego Madero para el out 27, con el que los Leones de Yucatán obtuvieron la victoria en el séptimo y decisivo partido de la Serie del Rey ante los Sultanes de Monterrey, Rivera lo celebró, aunque no como en aquella noche de 2006 cuando sus melenudos conquistaron el banderín.

“Fue una gran alegría”, dijo Rivera esta tarde en el Parque Kukulcán, antes del primer choque de la serie entre sus Toros de Tijuana y los Leones. “La gente de Yucatán ya lo merecía, la gente de aquí es especial”.

“Muchos no saben lo maravilloso que es este lugar; su gente, su cultura. Me alegré por todos”, añadió. “Los nuevos en Mérida no saben cómo se vive, cómo es el ambiente beisbolero en la ciudad”.

Un pelotazo en el tobillo derecho que no se cuidó lo envió al hospital. Cuando en una reunión mostró la lesión a Carlos Baerga y Carlos Beltrán, éstos casi lo llevan al hospital.

“Estaba morado, brilloso y caliente y me obligaron a ir al médico. Inmediatamente me operaron”, dijo Rivera, quien estuvo ocho días hospitalizado.

Es obvio que la coronación de los Leones en 2006 la disfrutó más.

“Fue muy especial; hubo muchas cosas especiales… No puedo definir algo extraordinario sino que fue todo. Si me preguntan cuál fue la clave, te digo que fue el equipo completo que peleó sin miedo”.

El timonel boricua disfrutó la coronación de 2006 por una razón especial: sus Leones vencieron a los fantasmas del pasado.

“Cuando llegué a Mérida me dijeron que no podíamos con los Diablos Rojos y los Tigres y ese año en la postemporada vencimos a los tres grandes: a Diablos, Tigres y a los Sultanes”.

Destacó que ese logro no fue un golpe de suerte, pues al año siguiente las fieras llegaron de nuevo a la final ante los regios.

“La muerte de don Gustavo (Ricalde Durán, dueño del club) impidió que esto continuara, pues teníamos un equipo para el futuro, con Jesse Castillo, Said (Gutiérrez), (Luis) Borges, (Oswaldo) Morejón, Óscar Rivera… Si sigo, me an a hacer llorar. Aquí comenzó mi carrera, aquí comenzó todo”.

Y, a modo de despedida, dijo:

“Nos vemos en la final. Toros Vs. Leones”, dijo sonriendo.

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