La joya que despreciaron los Leones

junio 30, 2018

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

En varias ocasiones le pidieron que saliera del “clubhouse”. El ser invitado, el no estar en la lista oficial de jugadores en el campamento melenudo hacía que el jovencito cubano Yadir Drake no recibiera atenciones. Ni las más mínimas.

Drake era el último en tomar la práctica de bateo y, pese a sus 97 millas por hora en sus disparos al plato, poca atención le prestaban cuando subía al bulpén.

“Como lanzador me despreciaron tirando 97 millas. También me probaron como bateador y nada”, señaló Drake, uno de los bateadores estelares de los Sultanes de Monterrey.

A Drake no sólo le prestaron poca atención sino también le hicieron pasar malos momentos.

Yadir Drake fue el único que bateó cuadrangular por los Sultanes en la Serie del Rey. Y fueron dos

“Una personas que todavía trabaja en el club me mando a sacar del “clubhouse” varias veces; es un directivo de pelo negro, bajito, con bigote. Es de los pocos que quedan de ese tiempo. Ahora que jugamos en Mérida se me quedaba mirando como diciendo: lo conozco de algún lado”, dijo Drake, quien intervendrá hoy en el “Homerun derby”.

Claro que lo conocía. Era el joven que sacó del vestidor en varias ocasiones en 2012 y 2013, cuando el cubano, que llegó a Yucatán en una balsa escapando de Cuba, buscaba ser parte de los Leones.

Era el recluta con hambre de triunfo que quería ser profesional con los Leones. Era Yadir Drake, hoy estrella del béisbol mexicano y con buen cartel en la fuerte liga de Japón.

Y vaya si era una estrella en potencia.

Drake fue campeón bateador de la campaña 2017 de la Liga Mexicana con los Generales de Durango, actuación que le abrió las puertas para jugar en Japon con los Nippon-Ham Fighters.

Antes de emigrar al país del Sol naciente, hizo su debut en la Liga Mexicana de Verano con los Generales de Durango, con los que fue campeón de bateo con porcentaje de .385 (100 imparables en 260 turnos al bate, en 71 partidos), actuación que le valió para ser llamado al béisbol de Japón con un lucrativo contrato.

Drake, quien nació el 12 de abril de 1990 en Matanzas, Cuba, adora Yucatàn. Fue su primer contacto con la libertad, donde encontró buenos amigos, apoyo y tranquilidad. Vivió en cerca del Kukulcán, “ dos calles del estadio”. Jugó en ligas locales: en la Liga Meridana, con los Zorros de Pacabtún y los Diablos de la Bojórquez, y en la Liga “Naxón Zapata”, con los Rebeldes de El Cuyo.

¿Recuerdas a algún amigo de El Cuyo?, le preguntamos.

“A El Cuyo completo (se ríe). A varios los invité al Kukulcán a ver los dos primeros partidos de la final”.

-Te costó una buena lana –le dijimos.

“Más o menos”, responió.

¿Algún sentimiento contra los Leones?. ¿Rencor?

“No; lo que pasó no me importa, gracias a Dios, aunque los que me cerraron las puertas espero que vean lo que hago ahora”, dijo el guardabosque derecho de los Sultanes, uno de los mejores en su posición en el béisbol mexicano.

Yadir Drake recibe el saludo de Antonio Aguilera. tras su segundo jonrón de la Serie del Rey

Cuando jugaba en la Meridana con los Diablos de la Bojórquez, fue firmado por los Dodgers de Los Ángeles, con los que jugó en los dos niveles de Clase A y en Doble A. Fue dejado en libertad y regresó a México, a su casa, con los Generales de Durango, que este año lo cambiaron por cuatro peloteros a los Sultanes.

Hoy, Yadir no tiene en sus planes a los Leones. Piensa en grande.

“Con todo lo que he aprendido en el bateo después que salí (de Estados Unidos) siento que tengo chance de buscar de nuevo una oportunidad en las Grandes Ligas”.

Drake tiene la nacionalidad mexicana; incluso, en 2015 integró la selección mexicana que intervino en el torneo WBSC Premier12.

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