El béisbol mexicano extraña a Tommy Morales

marzo 6, 2018

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

A Tommy Morales lo recuerdo cuando yo estaba en el suelo. Literal.

Fueron varios los momentos que pasé junto a él en mi carrera en el periodismo deportivo. Uno de ellos cuando estaba en el suelo. En serio.

Fue en la residencia de Alejo Peralta en Pastejé. Luego de la comida, tras el “draft” de la Academia de 1987, me demoré unos minutos despidiéndome de “mis dos peloteros”, cuando me avisaron que el autobús que llevaba a la prensa a la Ciudad de México estaba saliendo.

Corrí hacia la puerta, rodeando la gran piscina interior y, al salir, resbalé en el piso de mármol del pórtico de la lujosa residencia del mecenas del béisbol mexicano y fundador de los Tigres.

Fue Tommy el que, atento, solícito, me levantó, me preguntó si estaba bien y me ayudó a recoger mis cosas, que volaron por los aires.

No sé por qué a algunos colegas yucatecos no les caía bien el gran Tommy. A mí, sí.

En otra ocasión, en 2007, durante la Cumbre del Béisbol Mexicano que Plinio Escalante Bolio organizó en la Universidad Iberoamericana en el mes de febrero, tomé un café con Tommy.

A la Convención, llamada Cumbre en esa ocasión, asistí como ponente en una de las conferencias acerca de las audiencias en los parques de la Liga Mexicana y señalé un concepto que hace poco, once años después, alguien dijo en una reunión organizada por el nuevo presidente (no CEO) de la LMB, Javier Salinas: hay que hacer ídolos para atraer a los niños, que serán las audiencias del futuro.

Tras mi intervención en la Ibero, cuando estaba en la sala de prensa preparando la información del día para el Diario de Yucatán, Tomás me tocó un hombro y me dijo: “¿Ya llegó al Diario ese concepto de que ahora las notas deben ser cortas?”.

La expresión de Tommy detonó una larga conversación acerca de los pros y los contras de ese concepto. Concordamos en que, si la nota es buena, la audiencia la consumirá en su totalidad, así sea larga, pero si la nota es mala y no tiene ninguna relevancia, al primer párrafo abandonarán la lectura.

Fue una de las varias ocasiones en las que tuve relación con el inmortal del béisbol mexicano. Otra fue en 1984, en la serie final entre los Leones de Yucatán y los Indios de Ciudad Juárez en el Parque “Cruz Blanca” de la frontera, aunque ahí Tommy casi no habló, quizá porque los melenudos había eliminado en cuatro partidos a sus Diablos Rojos.

En ese tiempo, recuerdo que yo estaba enojado con él porque, refiriéndose a la afición yucateca, la llamó “el monstruo de las mil cabezotas”.

Era su estilo. Lo entendí luego cuando, al hablar años después del mal paso del Águila de Veracruz, Tommy llamó al equipo: el Águila disecada de Veracruz.

Genio y figura.

Pero un grande.

El béisbol mexicano, y especialmente los Diablos Rojos y los Yanquis de Nueva York, lo extrañan.

Lo extrañamos todos, en pocas palabras.

     *             *           *

Se preguntarán por qué escribí que me demoré porque estaba despidiéndome de mis dos peloteros.

Porque sí fue.

Ese año, los Leones estaban en poder de la Liga Mexicana (lo había dejado en venta don Romeo Magaña Carrillo) y no había sido vendido. Un día antes, por una c0nfusión en cuanto al nombre de la Cervecería Modelo, fracasó el intento de don Gustavo Ricalde Durán por adquirir a los melenudos. En esa operación, don Gustavo, a quien extraño como no tienen idea, estuvo representado por su hermano político, el ingeniero Wílbert Valle Acevedo, y por Ramiro Rubio Harrison.

Y con los Leones sin propietario, un instructor de la Academia de Pastejé seleccionó para las fieras a los peloteros en el “draft”. Escogió a Tereso Picos y a René Herrera, el hermano menor de aquel gran torpedero Richie Herrera.

Y en el banquete, el presidente de la Liga Mexicana, Lic. Pedro Treto Cisneros, me pidió que represente a los Leones. Y en la mesa de los rugidores, comimos yo, René y Tereso. “Mis dos peloteros”.

Fue la ocasión en la que fui magnate de los Leones. Literal.

Tomás Morales: se fue una gloria del periodismo beisbolero

 

 

 

3 comentarios

  • Alejandro M. Uribe Ojeda marzo 7, 2018en9:11 pm

    Eres un grande Gaspar, tienes tato en esa memoria, a de tener como 100 Terabytes de almacenaje. ¡¡¡¡Saludos!!!!

    • gaspar lopez marzo 7, 2018en10:42 pm

      Algo Alex. Un abrazo

  • Juan Navarrete marzo 15, 2018en4:19 pm

    Don Gaspar algun dia podria escribir sobre Richie Herrera y Tommy Hinzo ? Seria genial . Saludos.

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