El “ser, tener y hacer” de Gary Espadas

septiembre 9, 2017

 

Por MARIEL KURI AUAIS

Me gusta pensar que el béisbol siempre nos da, nunca nos quita ni nos queda a deber. Si de alguien he aprendido eso porque lo ha vivido en propia piel es de Gary Espadas.

De entrada, porque Gary es uno de los tantos amigos que el béisbol me ha dado y que, incluso, sin duda es de los mejores. Gary me ha enseñado a ser una mejor aficionada, a expresarme con criterio, me resuelve todas mis dudas (que son muchas), me ha presentado a más amigos beisbolistas, me ha dirigido en el campo de juego y lo mejor, me ha hecho parte de su familia.

Hoy una vez más tengo la fortuna de decir que Gary me dio otro regalo: pude presenciar su entronización en el Salón de la Fama del Tecnológico de Monterrey. Definitivamente, cada quién tiene su propia definición de éxito. En mi definición, quien es feliz tiene éxito. Gary es muy exitoso y su éxito radica en el principio “ser, hacer y tener”.

Para quienes no conocen su historia, Gary, como muchos jóvenes beisbolistas, tuvo que decidir entre jugar béisbol profesional o continuar sus estudios. Gracias a las herramientas que sus papás le dieron, tomó la decisión de estudiar y jugar béisbol al mismo tiempo. Gracias al béisbol tuvo la oportunidad de estudiar Ingeniería en Sistemas en el Tecnológico de Mérida y un posgrado en el Tecnológico de Monterrey. En ambas casas de estudio tuvo la oportunidad de participar en varias competencias y obtener logros en lo personal y en equipo. De igual manera tuvo la oportunidad de jugar en la Liga de Taiwán y en la Liga Mexicana de Béisbol con los Potros de Tijuana, Piratas de Campeche y Leones de Yucatán, con quienes vivió el campeonato en 2006.

Cuando Gary decidió retirarse, se incorporó al mundo laboral, cosa que definitivamente no ha sido fácil (porque tampoco lo es para nadie); sin embargo gracias a las herramientas que tiene, ha sido lo suficientemente valiente para incursionar en áreas como la comercial, pese a que es ingeniero en Sistemas.

Ya entrados en contexto, regreso al principio de “ser, hacer y tener”.

Gary decidió primero “ser”, al sobreponer su formación, antes que el “hacer”: jugar béisbol profesional. Y con esto no digo que jugar béisbol profesional sea malo (por favor que nadie deje de hacerlo), me refiero a que en la historia particular de Gary, tuvo las oportunidades y las opciones de estudiar o jugar, y él decidió estudiar.

Estudiar y jugar béisbol profesional son dos cosas que no están peleadas, al contrario se complementan e, incluso, hay quienes estudian mientras juegan profesional. Independientemente del título universitario, las escuelas, y sobretodo una institución como el Tecnológico de Monterrey, te forman en liderazgo, sentido de trascendencia, valores y carácter. El común denominador de los entronizados este sábado en el Salón de la Fama del ITESM, además de sus logros deportivos, es que hoy por hoy son gente de bien que buscan trascender y contribuir en donde están parados.

Gary, después de decidir “ser”, tuvo la oportunidad de “hacer” lo que ama, jugar béisbol universitario y profesional, de formar una familia, de trabajar, de seguir jugando semiprofesional, de ser coach de pitcheo, entre otras actividades.

Ahora a Gary le toca “tener”.

El tener viene sin buscarlo después de ser y hacer. Hoy a Gary le toca tener el reconocimiento, y qué mejor que de la casa de estudios que lo ayudó a “ser” quien es hoy y que le dio la oportunidad de “hacer” lo que tanto ama: jugar béisbol.

Dicho esto, puedo decir que la realidad de Gary al día de hoy está alineada a su definición de éxito, y que el béisbol le ha dado y le sigue dando. Gracias Gary por compartir conmigo este emotivo e importante momento para ti y por recordarme las cosas que hay que dejar en todas las experiencias que tengamos: alma, vida, corazón y pasión. El mejor reconocimiento ya lo tienes: ser inmortal en el corazón de quienes te queremos.- Monterrey, Nuevo León, 9 de Septiembre de 2017

En la imagen de arriba aparece la autora de este artículo, acompañada de Gary Espadas (derecha) y José Maiz García

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