La arriesgada estrategia de “Chico” Rodríguez: 5 infielders

agosto 27, 2017

 

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

Si hace 11 años Yucatán vibró y bailó con un jonrón (Jesse Castillo la botó y dio el banderín a los Leones), hoy se entristece por un imparable de Alberto Carreón, que vulneró una arriesgada estrategia del mánager de los Leones, Juan Francisco “Chico” Rodríguez, en la novena entrada.

Arriesgada pero necesaria.

Carreón conectó imparable en la parte baja de la novena entrada para remolcar a César Tapia con la carrera que dejó tendidos a los Leones y dio a los Pericos de Puebla una victoria de 2-1, en el tercer choque de la serie de campeonato de la Zona Sur de la Liga Mexicana de Béisbol. Los verdes tomaron ventaja de 2-1 en el compromiso y es la cuarta victoria de los poblanos en cuatro terceros juegos de postemporada ante los yucatecos.

Con Tapia en la antesala, Héctor Garanzuay en la intermedia, Sergio Pérez en la inicial y Carreón en la caja de bateo, Rodríguez implementó una estrategia en busca de evitar la anotación.

Era hasta cierto punto lógico. Y sólo lo hace un piloto experimentado, como último recurso.

Un elevado a los jardines y todo termina.

Un batazo de cualquier tipo a los jardines y adiós.

Una rola al cuadro, aunque esté cerrado, puede pasar de hit. O por su dificultad para el fildeo puede remolcar al corredor de la antesala.

Un rola con cinco jugadores en el cuadro, puede permitir, con más posibilidades, un out forzado en el plato, que era lo que pretendía Rodríguez. Pero Carreón se encargó de desbaratar la estrategia.

“Chico” Rodríguez bajó del bosque izquierdo a Ronnier Mustelier, quien dejó la pradera izquierda y se colocó entre Yuniesky Betancourt y Diego Madero, quien se corrió a su izquierda. Lo mismo hizo Esteban Quiroz. Ricky Álvarez protegió más la línea del costado derecho. Y la amplitud de los jardines se las dividieron Leo Heras, quien se corrió al izquierdo, y José Juan Aguilar, quien se movió unos metros al central.

Carreó siguió con un batazo que pasó encima de los jugadores de ciadro, que opicó de hit, incluso con tres jardineros.

“Sólo buscaba que la pelota pasara por encima del infield; sabía que tenía un gran porcentaje de éxito si la pelota pasaba sobre ellos y afortunadamente así fue”, dijo Carreón después del partido.

“Agradezco a Dios la oportunidad que me dio en ese turno”, agregó.

LA ESTRATEGIA NO ES NUEVA

En la foto de arriba, la formación de cinco jugadores de cuadro que realizaron los Dodgers de Los Ángeles en un partido ante los Padres de San Diego, hace unos años (foto de abajo). Y no ha sido la única.

La formación de los Dodgers ante los Padres, parecida a la que realizaron los Leones

Utilizar cinco jugadores de cuadro, que te obliga a desplazar al infield a un jardinero, es arriesgado.

Y no precisamente porque el jardinero que fue bajado no sea experto (Mustelier tiene experiencia en esas posiciones), sino por las confusiones que podría haber sobre quién debe cubrir alguna colchoneta.

Generalmente, cuando se hace esta estrategia el quinto infield se coloca sobre la intermedia (no fue el caso de Mustelier). Esta tarde, el cubano-mexicano fue insertado entre Yuniesky Betancourt (tercera base) y el torpedero Diego Madero.

Cuando “Chico” Rodríguez dio la orden, Mustelier se acercó a la caseta a cambiar su guante, que le entregó el batboy José Carbonell.

Esta estrategia rara vez tiene éxito.

Pero bien vale la pena experimentarla.

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