Los #LordsDeLaLoma

julio 9, 2017

 

Por GASPAR A. LÓPEZ POVEDA

El escudero de Chad Gaudin es ahora el as del bulpén de los Pericos de Puebla: Deunte Raymon Heath.

Tras su gran trabajo como preparador para la llegada del francesito Gaudin, los Rojos de Cincinnati lo invitaron a su campamento primaveral, y al no hacer el equipo de Grandes Ligas, regresó a la Liga Mexicana con los Pericos, con los que se ha convertido en la clave para los finales de los partidos.

El derecho de Atlanta Georgia, que en los playoffs cumplirá 32 años, se ha establecido este año como el cerrado estelar de los campeones. Anoche pasó apuros, pero se agenció su salvamento 14 en 18 oportunidades este año, en el que marcha con 1-1 en ganados y perdidos y 2.53 en porcentaje de carreras limpias permitidas.

Heath, quien estuvo brevemente con los Medias Blancas de Chicago en 2012 y 2014, tiene un pasado como pelotero del corporativo Arellano Hernández, propietario de los Leones de Yucatán y los Vaqueros de Unión Laguna, que lo firmaron el 15 de abril del año pasado y un mes después lo dejaron escapar, cuando el 17 de mayo lo cedieron a los Pericos.

Anoche, tras que los Pericos anotaron la que fue única carrera del partido en la parte alta de la décima entrada, Heath subió a cerrar el partido y a asegurar la victoria.

Lo logró, aunque con algunos apuros.

Dio boleto a Leo Heras, quien avanzó a segunda con sacrificio de Diego Madero; Heath ponchó a Yuniesky Betancourt para el segundo out. Dio boleto intencional a Ricky Álvarez y tras robo de Heras de la antesala, llebó los senderos con pasaporte a Robi Estrada. Empero, en batalla de poder a poder, ponchó a Esteban Quiroz para el tercer out y el triunfo de los verdes.

En una noche en la que el pitcheo brilló (se repartieron 16 ponches, 11 a los Leones y se bateaon apenas 11 hits, seis de ellos por los melenudos), se lucieron los dos abridores, el perico Josh Roenicke y James Russell. Russell salió con una molestia tras cinco entradas de un hit y Roenicke lanzó siete episodios con tres hits y seis ponches.

Y mientras Roenicke salió sin decisión tras hace 92 disparos al plato (65 strikes), la victoria se la acreditó Mario Morales (5-1), quien apenas envió cinco disparos al plato.

El béisbol a veces es ingrato, pero Pemol Sport no y premia a Heath por su trabajo de anoche.

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